LUNES
29Le
dicen sus discípulos: Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. 30Ahora
vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que
has salido de Dios. 31Les contestó Jesús: ¿Ahora creéis? 32Pues
mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis
cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está
conmigo el Padre. 33Os he hablado de esto, para que encontréis la
paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al
mundo.
COMENTARIO
29Le dicen sus discípulos: Ahora
sí que hablas claro y no usas comparaciones. 30Ahora vemos que lo
sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de
Dios.
Los discípulos se alegran de la claridad de las palabras de Jesús. Aunque les había hablado de un acontecimiento futuro, se acerca la
hora… (Jn
, ligado a la experiencia del Espíritu, ellos se figuran que ya antes de la muerte y la resurrección, antes de recibir el Espíritu, les ha llegado el momento de comprender, ahora vemos que lo sabes todo.
Admiran el saber de Jesús, pues piensan que, penetrando sus pensamientos, ha captado la pregunta que no llegaron a formular (16,19).Por eso creen que
procede de Dios. Su fe se apoya en esa ciencia que le atribuyen, considerándolo un maestro excepcional.
31Les
contestó Jesús: ¿Ahora creéis? 32Pues mirad: está para llegar la
hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí
me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre.
Jesús se muestra
escéptico ante semejante motivación. La fe verdadera consiste sobre todo en darle la confianza
él levantado en la cruz, como manifestación suprema del amor de Dios (3,16) y de su fuerza salvadora.
Jesús conoce a los suyos mejor de lo que se conocen ellos mismos. La inadecuación de la fe de los discípulos se va a mostrar cuando se enfrenten con la realidad de su muerte en cruz.
Jesús evoca la imagen del rebaño disperso: ante su
detención y condena, que van a destruir toda esperanza de triunfo terreno, todos ellos se dispersaran, desertarán.
33Os
he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis
luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.
Este versículo termina el desarrollo sobre la persecución de los discípulos por parte del mundo, comenzado en Jn 15,18. Comprendiendo lo dura que va a ser para ellos su marcha y el formidable enemigo con el que habrán de enfrentarse, Jesús quiere tranquilizar a los suyos. Será la unión con él la que les asegure la paz que les deseaba como despedida (Jn 14,27). Esta paz va a estar amenazada por
la presión del orden injusto en medio del cual se encuentran (12,25; 13,1). La persecución será inevitable, tendréis luchas, pero no será señal de derrota. La
victoria del mundo sobre Jesús va a ser sólo aparente,
porque él ha vencido el odio con el amor
y vive para siempre. Lo mismo, cada vez que el mundo crea vencer, confirmará
su fracaso.
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