martes, 2 de junio de 2015

SEMANA IX
VIERNES

VIERNES: Marcos 12,35-37
35Mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: ¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? 36El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies". 37Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.

COMENTARIO
35Mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: ¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David?
Después de las controversias y preguntas, Jesús reanuda su enseñan­za en el templo. Desde la entrada en Jerusalén y la aclamación mesiánica de la multitud, estaba pendiente la cuestión delmesianismo de Jesús, ¿será este el Mesías? Ahora Jesús la aborda, poniendo públicamente en duda la validez de la doctrina que los letrados enseñan al pueblo sobre el Mesías, al que llaman hijo/sucesor de David.

Muchos textos del AT que hablaban de la dinastía de David se ha­bían aplicado al Mesías (2 Sm 7,16, Is 9,6; 11,1; Ez 34,24) y sobre ellos se basaba la doctrina de un Mesías descendiente y sucesor de David, un segundo David, rey guerrero y victorioso, que res­tauraría la gloria de Israel como nación, liberando con la fuerza al pueblo del dominio extranjero.
La gente ha aclamado a Jesús, viendo en él a ese Mesías e identificando su llegada con la del reinado de nuestro padre David (Mc 11,10). Tal había sido también la invocación del ciego, figura de los discípulos, a la salida de Jericó (10,47: ¡Hijo de David, Jesús!).
36El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies".
Jesús va a contradecir esta doctrina con palabras atribuidas a David mismo. Cita el Sal 110,1, texto bien conocido e interpretado en sentido mesiánico, del que Jesús afirma que fue pronunciado bajo la inspiración del Espíritu, lo que equivale a decir que refleja el designio de Dios.
El argumento de Jesús es el siguiente: no puede ser hijo/sucesor de David ni un segundo David, aquel a quien David llama Señor, pues, al lla­marlo así, David se proclama vasallo de ese futuro rey. En consecuencia, el Mesías no será sólo rey de Israel ni David será su modelo. Será muy superior a él en dignidad y su reino será mucho más vasto que el de David. Israel será vasallo de ese reino.

37Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto.
La multitud, que era grande, disfrutaba escuchándolo.
Jesús rechaza así el mesianismo davídico nacionalista, fomentado por la enseñanza oficial, letrados, y deshace todo equívoco en el pueblo sobre su propio mesianismo.
La restauración del trono de David y la hegemonía de Israel sobre los demás pueblos no son más que una ilu­sión y son incompatibles con el designio universal de Dios.
La descalificación que hace Jesús de la enseñanza de los letrados encuentra un eco favorable en la multitud que lo escucha.

La frase, le escuchaba a gusto, es paralela a la que usó Marcos (6,20) acer­ca de Herodes. Este escuchaba con gusto a Juan Bautista, pero acabó dándole muerte. También la multitud que ahora escucha con gusto a Jesús acabará poniéndose del lado de sus opresores para darle muerte (15,11-13). A la larga, el nacionalismo y la violencia tendrán más atracti­vo para la muchedumbre que la propuesta de Jesús.

¿Que difícil es aceptar el fracaso de las expectativas? Se tiende a la dramatización, a crear una vida dramática. 

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