SEMANA X
SOLEMNIDAD DEL CORPUS CRHISTI
12El
primer día de los ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron
a Jesús sus discípulos: -¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de
Pascua?
13Él
envió a dos discípulos diciéndoles: -Id a la ciudad, encontraréis un hombre que
lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, 14decidle
al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la
Pascua con mis discípulos?» 15Os
enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes.
Preparadnos allí la cena.
16Los
discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había
dicho y prepararon la cena de Pascua.
22Mientras
comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:
-Tomad, esto es mi cuerpo.
23
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.
24Y les
dijo: -Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todo. 25Os
aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el
vino nuevo en el Reino de Dios.
26 Después
de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.
1. COMENTARIO
Nos centramos directamente en las palabras y
gestos de Jesús.
Mientras
comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio
diciendo: -Tomad, esto es mi cuerpo.
Jesús actúa como
presidente de la cena, pero ni sus palabras ni sus gestos coinciden con el
ritual de la pascua judía. Pronuncia la bendición mientras comen, no al
principio de la cena según era costumbre. Esto indica que para Jesús la cena de
Pascua y el sentido de su Pascua comienza aquí.
Lo partió y lo
distribuye. Estos gestos no son propios en exclusiva de la cena de Pascua, son
comunes a toda comida: el padre toma el pan, lo bendice, lo parte y lo reparte.
Pero en el reparto no se decía nada. Jesús, en cambio, dice unas palabras:
-
Tomad. Invitación a
aceptarlo, Se lo frece para que lo aceptes y lo incorpores a tu vida y a tu
ser. (falta el decir que lo comieron, de la copa si se dice que bebieron todos, ya veremos por qué). Tomad, nos invita y nos urge a que lo
tomemos como norma de vida y continuemos su acción salvadora. Es además el
único pan.
-
Esto es mi cuerpo. Designa a la
persona misma. La frase equivale a esto soy yo. El alimento de tu vida soy yo,
y como Jesús y su mensaje se identifican, el alimento de tu vida es mi mensaje
de amor-entrega-universalidad. En el mundo judío, el pan era metáfora de la ley
que alimenta y da luz a los pasos; al identificarse a Jesús con el pan,
sustituye a la ley; su mensaje hecho vida en su persona es el que da vida si se
asimila, si se come, si lo digieres y dejas que te transforme.
La aceptación del pan
corresponde a la primera condición del seguimiento: reniegue de sí mismo. Aceptando este mensaje estás renegando de tus
fidelidades anteriores.
Beber de la copa corresponde a la segunda condición del
seguimiento: cargar con la cruz.
Quien toma por norma su pan, su mensaje, ha de asumir con ello la hostilidad y
el rechazo de la sociedad injusta.
Así pues, la
eucaristía (pan y vino) nos recuerdan las dos condiciones del seguimiento:
renegar de sí, tomar el pan, seguir su doctrina y hacerlo vida con él; y cargar
con la cruz es beber del cáliz, aceptar esa doctrina te trae la hostilidad de
los que no siguen esos proyectos.
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la
dio y todos bebieron.
Tras repartir el pan,
sin intervalo de ningún tipo, sin la más mínima mención al cordero, Jesús coge
una copa y ya no usa pronunciar la
bendición, como hizo con el pan, ahora usa pronunció la acción de gracias, de sabor griego-gentil. Su Pascua
es para todos, universal.
Les pasó la copa, todavía no ha explicado el gesto, pero ya
salió la copa en 10,38ss que significa la prueba dolorosa inevitable que le
aguarda y que él acepta.
Y bebieron todos de ella. Esto también es
contrario a la costumbre de la cena pascual judía; cada uno bebía de su copa,
no todos de una. Les invita a que se comprometan a no desistir de su adhesión a
él, a hacer suya su entrega. Todos beben, incluido el traidor que no ha salido
del cenáculo.
Sin embargo, la copa
tiene un segundo aspecto: la copa, aunque no se diga, tiene vino y el vino ha
salido en el episodio de los amigos del novio (2,22), y es símbolo del amor y
de la alegría; por lo tanto, aunque coger la copa significa aceptar la entrega
y lo que ella conlleva de pruebas, beber la copa significa desposarte,
embriagarte de amor, de su Espíritu. La eucaristía no es sólo el alimento que
me da fuerzas para el camino, es comida y bebida que también transforma
mientras camino.
Y les
dijo: Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todo.
La explicación que
Jesús hace de la copa: Esta es la sangre
de mi alianza (corregir la traducción que aparece en las biblias:
esta es mi sangre de la alianza) alude a Ex 24, 1-8, esta es la sangre de la alianza que el Señor hace con vosotros Aquella
alianza ha sido sustituida por la suya. Por eso no hay corderos ni novillos con
sangre que se derrama por fuera, sino vino/sangre que se bebe, penetra en el
interior y transforma, y se derrama por todos, no sólo por un pueblo elegido; y
es para obtener la liberación definitiva de la esclavitud: de lo que nos impide
llevar a plenitud nuestra humanidad.
En el Sinaí, fue por
Israel, de modo colectivo, algo exterior, alianza entre desiguales. Con Jesús
es por todos, de modo personal cada uno, es algo interior, profundo, es alianza
entre iguales.
Jesús acaba con un
dicho encabezado por la fórmula solemne os aseguro que, indicando que las palabras
que siguen tienen especial importancia.
-
No beberé del
producto de la vid.
No se refiere al vino, ni se refiere a beber... El giro fruto de la vid se refiere al fruto de buenas obras que Dios
espera. Jesús en su vida histórica ha bebido el fruto de la vid, ha
experimentado el amor y más ahora en que simbólicamente todos los suyos se han
comprometido en su entrega hasta el fin, bebiendo de la copa; pero su vida
histórica en este mundo está a punto de concluir y ya no volverá a beber ese
amor, ahora sólo le quedan unas horas de sufrimiento, abandonos, burlas,
muerte.
-
Hasta el día aquel
que lo beba de nuevo en el Reino de Dios. Pero ese
día, es el día y el momento de la entrega, que coincide con el mismísimo
día de su pasión, muerte y resurrección que van juntos; ese día no es lejano, es este mismo día en el que estamos, por eso
Marcos mete todos los acontecimientos en un día que va desde 14,17 hasta 15,42.
Así pues concluye
anunciando claramente el éxito de su misión: la copa que acaban de beber
simbólicamente y la que él va a beber realmente no es un fracaso. Gracias a
ella entra en el Reino y nos derrama su Espíritu (el vino mejor, nuevo). Ese
vino nuevo crea una humanidad nueva que sí que produce frutos de amor (producto de la vid).
Terminada la cena de
pascua judía se cantaba la 2ª parte del Hallel (Sal 115-118). Aquí tampoco se
refiere a esto.
Marcos que ha evitado
toda referencia a los elementos característicos de la pascua judía también lo
hace aquí. Así pues, cantan un himno
no se refiere a los salmos del Hallel que cantan las maravillas del pasado,
sino que en consonancia con el versículo anterior es un himno de victoria por
el triunfo futuro que nos espera; alabanza a Dios por ser quien garantiza el
éxito de la entrega de Jesús que se va a realizar. El triunfo predomina sobre
los sufrimientos y la muerte.
Salieron hacia el Monte de los Olivos. Estaba expresamente
prohibido abandonar la casa en la noche de Pascua hasta que amaneciese (Ex
12,22). Otro detalle que aquí no se sigue para nada las normas litúrgicas de la
pascua judía.
Salieron hacia el Monte de los Olivos. Este monte en
Marcos representa la meta final, el estado glorioso que sigue a la entrega de
la vida por el bien de los demás. Quien participa del pan y de la copa, nueva
pascua de Jesús, salen hacia el destino glorioso, resucitado, hacia la meta de
triunfo y gloria que representa el monte de los Olivos en este evangelio.
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