MARTES
Mateo 7,6.12-14
6No
deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea
que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.
12Así,
pues, todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con
ella; pues esta es la Ley y los Profetas.
13Entrad
por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que
lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. 14¡Qué estrecha es
la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.
COMENTARIO
6No deis lo santo a los perros, ni les echéis
vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después
se revuelvan para destrozaros.
Junto
a esta actitud está la de la prudencia y el discernimiento. No es excluir a
nadie del amor, ver en el ser humano un hermano, y esto no llevará a la
ceguera. Es preferible ser prudente y discernir. No todo se puede comunicar a
cualquiera.
Las
comparaciones nos pueden parecer fuertes y brutales. El perro y el cerdo son
los animales impuros por excelencia. Figuran aquí representando a los que no
son limpios/puros de corazón, a los que por buscar su propio interés comenten
la injusticia contra el prójimo. Más que llamar perro o cerdo a nadie juega con
el concepto, con lo que simbolizaban en aquella cultura. Frente lao más
depreciable aparece lo más valioso y lo más sublime:
·
Las perlas (el reino es comparado con una perla
preciosa, Mt 13,45-46);
·
Lo santo, es decir, lo perteneciente a Dios, la
ofrenda sacrificial, la carne del sacrificio;
·
La ofrenda de ti mismo no la puedes dar al que
ni la conoce, ni la valora, ni la aprecia, ni la entiende. Lo mismo pasa con
las perlas del Reino.
Es
necesario, que en las relaciones con los
demás exista el discernimiento y la prudencia:
·
El Reino/las perlas pueden acabar pisoteadas por
los cerdos (los que solo miran su interés);
·
El ofrecimiento personal (tu carne, lo santo)
puede acabar destrozado por cualquier perro vagabundo. En aquel pueblo judío el
perro no es un animal doméstico.
12Así, pues, todo lo que queráis que haga la gente con
vosotros, hacedlo vosotros con ella; pues esta es la Ley y los Profetas.
13Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la
puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por
ellos. 14¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva
a la vida! Y pocos dan con ellos.
Este
texto empieza con la llamada regla de oro. Es
la conclusión de todas las enseñanzas y al mismo tiempo insiste en la
acción (hagan...haced). Esta regla de
oro no es propia del cristianismo, tiene validez y vigencia universal, está
recogida en todas las religiones y culturas del mundo.
¿Qué
sentido tiene esta regla universal?
·
No habla de un egoísmo ingenuo. Lo que motiva mi
acción es lo que quiero recibir de los demás.
·
Tampoco se trata de una ley del talión que se
resuelve contra el semejante.
San
Mateo nos remite al principio del Sermón
del Monte donde Jesús declara con su vida y su enseñanza la plenitud de la ley y de los profetas. Todo
lo dicho en el Monte eran ejemplos
concretos de perfección que deben situarse en u horizonte que abarque toda la
vida entera. Los dichos del Monte eran ejemplos concretos que luego el ser
humano debe ampliar a todas las facetas de la vida. Es el hombre el que tiene
que inventar el sermón del monte en su vida concreta a la luz del amor.
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