lunes, 22 de junio de 2015

SEMANA XII
VIERNES
Mateo 8,1-4

TEXTO
8 1Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. 2En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 3Extendió la mano y lo tocó diciendo: ¡Quiero, queda limpio! Y enseguida quedó limpio de la lepra. 4Jesús le dijo: No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio.
Curación del criado del centurión

COMENTARIO
8,1
Se cierra el discurso mencionando que grandes multitudes siguen a Jesús después de su enseñanza. Dicha enseñanza no hace disminuir su popularidad. Las mismas multitudes que habla de subir al monte se siguen atendiendo al bajar el monte. Quien lo escucha lo sigue, pero en el auténtico seguimiento es poner por obra su mensaje liberador, sanador y de vida. Esto es lo que sucede a continuación: 10 episodios de milagros, 10 signos liberadores, sanadores, dadores de vida que afectan a a todas las personas:
a)      3 Curaciones
·         A un hebreo: leproso;
·         A un pagano: centurión;
·         A uno de su séquito.

b)      3 Palabras con autoridad
·         A la naturaleza: tempestad.
·         Al demonio: Gadara.
·         Al ser humano: paralítico.

c)      4 palabras de vida:
·         La hemorroisa: iba perdiendo la vida.
·         La hija del magistrado: muerta.
·         Dos ciegos: vida disminuida.
·         Un mudo: vida disminuida.


8,1-4
El leproso es el prototipo de marginado, por eso Mateo lo coloca como el primer signo de Jesús. Jesús es el que ha venido a rehabilitar al marginado social y religioso.
La lepra, en su múltiples variedades de erupciones dela pie, además de ser repelente por su apariencia  física, era considerada causante de la impureza religiosa: el hombre afectado por esta enfermedad de la piel n podía tener acceso a Dios. Estaban excluidos de la comunidad y excluidos de Dios. Les estaba prohibida su entrada en Jerusalén y, por supuesto, en el templo y acercarse a los sanos.

Jesús baja del Monte seguido de una gran muchedumbre, del pueblo y el marginado por excelencia se acerca a él y a la muchedumbre que les sigue porque ve en Jesús la posibilidad de salir de la marginación y ser incorporado a la comunidad.
No se trata de curación física sino de rehabilitación social y religiosa. Se trata de purificar, de limpieza interna. Jesús es el que viene a rehabilitar a los que marginamos social y religiosamente por causas físicas.
El marginado religioso que se creía su marginación, ha sido liberado de ella, ha tenido la experiencia de:
·         cercarse al Señor y este no se ha apartado como decía "la ley de Dios"; 
·         pedir purificación, y Jesús le ha tocado pero no ha quedado impuro como decía la supuesta ley de Dios;
·         dar testimonio ante los que pretendían conocer a Dios y su voluntad.
La muchedumbre ha visto al maestro y Señor saltándose las normas dela marginación. El curado y rehabilitado n es solo el leproso, sino la muchedumbre que sigue a Jesús.

Jesús distingue dos aspectos dela ley:
·         El aspecto religioso no lo acepta, se lo salta, viola la ley. Ninguna ley puede marginar al ser humano pos motivos religiosos.
·         El aspecto social , lo acata, la ley como conjunto de normas que organiza la comunidad humana hay que respetarla: ve y preséntate... y ofrece lo establecido.

Hay que destacar en el relato la centralidad de la mano. Simbólicamente expresa potencia y dominio. Es la mano poderosa y creadora de Dios que vuelve a tocar al hombre para rehabilitarlo y transmitirle la fuerza poderosa de su espíritu. Cuando la mano de Dios toca al hombre este recibe su fuerza y es creado, recreado, trasformado. Por esto, en su primer signo en Mateo ocupa un lugar central.
En el siguiente relato la centralidad estará en la fe del hombre.  


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