lunes, 18 de mayo de 2015

SEMANA VII DE PASCUA
VIERNES

Juan 21,15-19
15Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?
Pedro le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te amo.
Jesús le dijo: ¡Apacienta mis corderos!
16Por segunda vez le preguntó: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Él le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Jesús le dijo: ¡Apacienta mis ovejas!
17Por tercera vez le preguntó: Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
Pedro se entristeció porque le había preguntado por tercera vez si lo amaba, y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: ¡Apacienta mis ovejas!
18Te aseguro que cuando eras más joven, tú mismo te sujetabas la túnica con el cinturón e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás tus manos, otro te la sujetará y te llevará adonde tú no quieras.
19Dijo esto para indicar con qué muerte iba a glorificar a Dios. Después añadió: ¡Sígueme!
20Pedro se volvió y vio que lo seguía el discípulo preferido de Jesús, el que en la pascua se recostó en su pecho y le había preguntado: Señor, ¿quién es el que te va a entregar?
21Pedro, al verlo, dijo a Jesús: Señor, y este, ¿qué?
22Jesús le dijo: Si yo quiero que este se quede hasta que yo venga, a ti ¿qué? Tú sígueme.


El encuentro con Pedro (vv. 15-23)
COMENTARIO
15Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?
Jesús, como antes a Tomás, cura de raíz a Pedro y lo llama a renunciar, sucesivamente, primero a su deseo de autosuficiencia, a su omnipotencia. Ha fijado su confianza en su poder, pero es el único discípulo que lo ha negado, por eso sabe que no puede decir que él es más que nadie.

Pedro le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te amo.
Tú sabes, ya no se fía de sí, sino de Jesús.

Jesús le dijo: ¡Apacienta mis corderos!
Procura alimentos a mis corderos, a los pequeños.

16Por segunda vez le preguntó: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Él le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te amo. Jesús le dijo: ¡Apacienta mis ovejas!
Jesús invita a Pedro, en un 2º momento, a cambiar su mentalidad de súbdito por la mentalidad basada en la relación de amor.
La presunta de Jesús es más breve pero más incisiva. Quiere decir, ¿Te identificas conmigo? ¿Dejas de tener mentalidad de súbdito/señor, de creer que todo se soluciona con la fuerza, de intentar hacer las cosas a tu modo, de creer que lo esencial es dar la vida por mí?

17Por tercera vez le preguntó: Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
Pedro se entristeció porque le había preguntado por tercera vez si lo amaba, y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: ¡Apacienta mis ovejas!
El Resucitado invita a Pedro a pastorear, conducir, defender, a entregarse a a mis ovejas, a los adultos, enel sentido de los peces grandes. Jesús propone a Pedro, en un 3º momento, a seguir el camino de la entrega y la debilidad en vez del camino del triunfo y la fuerza.

Pedro se entristeció. Está en paralelo con el lloró amargamente de la 3ª negación, que aparece en los otros evangelistas pero no en Jn. Jn no ha descrito reacción alguna de Pedro ante las negaciones cuando cantó el gallo. Es ahora Pedro cuando se da cuenta cabal de lo que hizo y de su equivocación, de ahí su tristeza. Hasta ahora Pedro se ha ido apoyando en el discípulo-modelo, a partir de ahora él ha de seguir su camino. Es tu momento. ¡Sígueme! (v.19). Hasta este momento Pedro no había sido llamo a seguir a Cristo en todo el evangelio.

18Te aseguro que cuando eras más joven, tú mismo te sujetabas la túnica con el cinturón e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás tus manos, otro te la sujetará y te llevará adonde tú no quieras.
Jesús le anuncia a Pedro lo que va a significar su aceptación. De joven iba donde quería, sin orientación, en pasado, cuando sea viejo, en futuro, irá donde no quiera. Pedro ya no está sin orientación, como en el pasado, ahora aunque le cueste, presente, solo queda aceptar la suerte que le espera en el seguimiento. Jesús añade que dará su vida en la cruz como Él la ha dado. Extender los brazos hace referencia a los que iban a ser crucificados pues  iban con los brazos extendidos sobre el travesero de la cruz. Otro te ceñirá y te llevara se refiere a los crucificados que iban con una cuerda atada a la cintura de la que eran conducidos hacia el suplicio.

19Dijo esto para indicar con qué muerte iba a glorificar a Dios. Después añadió: ¡Sígueme!
La muerte de Pedro, como la de Jesús, como la de todos, no va a ser una derrota, sino que manifestará la gloria de Dios. La muerte de Pedro será su resurrección.

Dijo esto. Ahora que Pedro sabe el final del camino, Jesús le invita a comenzarlo. Donde yo voy no puedes venir todavía, me seguirás más tarde,  (Jn 13,36), es a este momento al que se refería Jesús.
Es la misma invitación que Jesús hizo a Felipe y a los otros al principio del evangelio (1,37). Pedro hasta ahora no lo había seguido.

20Pedro se volvió y vio que lo seguía el discípulo preferido de Jesús, el que en la pascua se recostó en su pecho y le había preguntado: Señor, ¿quién es el que te va a entregar?
21Pedro, al verlo, dijo a Jesús: Señor, y este, ¿qué?
Al comenzar Pedro su camino a quien primero ve es al discípulo modelo, al que nunca ha dejado de seguir a Jesús y continúa ahora su seguimiento. Ese discípulo ha sido el apoyo de Pedro, está seguro de la fidelidad de ese, pero no de su propia fidelidad, por eso, ahora que Jesús le ha invitado a seguirle y le ha anunciado como meta una muerte como la suya, piensa que podrá hacerlo con mayor seguridad yendo detrás de aquel que lo ha hecho hasta ahora. Pero ya ha acabado esa etapa, el seguimiento es personal, es la hora de la verdad.

Jesús no contesta a la pregunta de Pedro, afirma que el futuro del otro discípulo depende de Jesús y de él mismo. A Pedro no le importa. La ruta de cada cual y el seguimiento de cada cual con Jesús – aunque en comunidad- realmente es autónoma, responsable, aunque todo confluirá al final de los tiempos, hasta que yo venga.

22Jesús le dijo: Si yo quiero que este se quede hasta que yo venga, a ti ¿qué? Tú sígueme.
Tú sígueme. La invitación, la llamada de Jesús, no admite intermediario, aunque este/el otro sea el discípulo modelo, el más cercano a Jesús. Cada discípulo está unido directamente a él. Seguir a otro acabaría en fracaso porque impide la comunión íntima con él.

La vida del discípulo se caracteriza por el compromiso con Jesús, sigue-me, que nace de la vinculación a él, no a otro aunque sea modelo, a mí, y se ejerce en libertad, a ti que... te importa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario