lunes, 15 de junio de 2015

HACE TIEMPO, MUCHO, TAL VEZ DEMASIADO, QUE NO ESCRIBO NADA SOBRE ESPIRITUALIDAD, PSICOLOGÍA, UNA ORACIÓN....
POR ESO COMPARTO CON VOSOTROS ESTE TEXTO QUE ME HA PARECIDO MUY ESCLARECEDOR SOBRE EL PROCESO DE CONVERSIÓN DE LA PERSONA... HACIA EL CENTRO DE LA PERSONA, HACIA EL NÚCLEO INTERIOR...

EL TEXTO ES DE UN JESUITA HOLANDES (P.V.BREEMEN, DE SU LIBRO TRANSPARENTAR LA GLORIA DE DIOS, PUBLICADO EN SAL TERRAE) ESPERO QUE AYUDE Y ANIME A CAMINAR HACIA EL CENTRO DE UNO MISMO PARA ENCONTRARNOS CON EL QUE NOS HABITA.

 “En primer lugar, se encuentra el núcleo más interno de nuestro ser. Este núcleo interno es el lugar en el que conservamos la palabra de Jesús; por consiguiente, es el lugar que él y el Padre habitan. Es la cúspide del alma, en la que Dios es para nosotros Padre y Madre, donde el amor de Dios no encuentra obstáculos y donde, siguiendo el ruego de Jesús, deberíamos permanecer... En este núcleo interno de nuestro ser, el reino de Dios está dentro de nosotros, en él reinan la paz y la serenidad fecunda.

Este núcleo está rodeado por un segundo estrato, zona de espinas y cardos, de esfuerzo y dolor, de vacío y soledad. En este estrato imperan el hastío y el sin sentido, la ira y la angustia, el malentendido propio y ajeno, la incomprensión, es el reino de la culpa, la amargura y el odio, la indiferencia.

En tercer lugar, la naturaleza humana construye sobre el segundo estrato un escudo protector para defenderse del dolor y angustia. Esta zona está muy acolchada por las riquezas y el consumo, el beneficio, el honor y el prestigio. Con frecuencia, esta zona incorpora una buena dosis de religión. También puede formar parte de ella la hiperactividad, el alcohol y las drogas. De hecho la mayoría de los elementos de esta zona son ambivalentes: pueden conducirnos a nuestro verdadero ser y hacia Dios o mantenernos a salvo de ellos. Es el reino de la ambigüedad: ni frío ni calor, ni un sí incondicional ni un no decidido. Algunas personas optan deliberadamente por vivir solo en este tercer estrato...

La "metanoia"/ la conversión supone emprender el viaje desde este estrato superficial hasta el núcleo interno. Todos sabemos que se trata del viaje más largo que puede realizar una persona. Es necesaria una fuerte determinación de no rehuir el sufrimiento si se quiere alcanzar ese núcleo interno...". 

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