lunes, 15 de junio de 2015

Y YA PUESTOS, COMPARTO CON VOSOTROS, OTRO TEXTO QUE ME HA PARECIDO INTERESANTE DARLO A CONOCER.
ES DE OTRO JESUITA P.HUGHES, DE SU LIBRO EL DIOS DE LAS SORPRESAS, PUBLICADO TAMBIÉN EN SAL TERRAE (COMO EL ANTERIOR)

SE TRATA DE LA CONFRONTACIÓN ENTRE EL VERDADERO O FALSO ARREPENTIMIENTO, ENTENDIDO COMO CONVERSIÓN... SOLO ESPERO QUE AYUDE A ENTENDERNOS UN POCO MÁS Y A ENTENDER LA ACCIÓN DE DIOS EN NOSOTROS...

Señales del verdadero arrepentimiento: el centro está en Dios
Señales del falso arrepentimiento: el centro está en mi yo
El verdadero arrepentimiento libera de la propia preocupación porque nuestra confianza está en la bondad
de Dios que trabaja en nosotros. En su luz vemos nuestra oscuridad.



El falso arrepentimiento nos sumerge en nuestra propia preocupación. Nos recreamos en lo que consideramos nuestra virtud pero estamos irritados por nuestro vicio, no queremos reconocerlo
y lo proyectamos en los demás.
El verdadero arrepentimiento produce alegría y libertad interior.
El falso arrepentimiento aumenta la ansiedad y nos hace más defensivos.
El verdadero arrepentimiento acepta la crítica y aprende de ella.
El falso arrepentimiento es susceptible a la crítica y no aprende nada de ella.
El verdadero arrepentimiento es capaz de entender, tolerar y esperar.

El falso arrepentimiento engendra rigidez de mente y corazón, dogmatismo, intolerancia y actitudes de condena.
El verdadero arrepentimiento produce compasión y por tanto agudiza la sensibilidad ante cualquier forma de injusticia.
El falso arrepentimiento sólo es sensible a la justicia en tanto en cuanto afecta a los intereses del individuo o del grupo y es selectiva en su condena moral.
El verdadero arrepentimiento comparte la felicidad de Dios y libera la mente para encontrar buen humor en cualquier situación.
El falso arrepentimiento tiende a ser muy serio y no permite reírse de uno mismo.
En el verdadero arrepentimiento la persona se siente arrastrada hacia Dios.
En el falso arrepentimiento la persona se siente arrastrada por Dios.

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