JUEVES
Mateo 9,1-8
TEXTO
9 1Subió
Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. 2En
esto le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que
tenían, dijo al paralítico: ¡Animo, hijo!, tus pecados te son perdonados. 3Algunos
de los escribas se dijeron: Este blasfema. 4 Jesús, sabiendo lo que
pensaban, les dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 5¿Qué
es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados o decir: Levántate y echa a
andar? 6Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad
en la tierra para perdonar pecados —entonces dice al paralítico—: Ponte en pie,
coge tu camilla y vete a tu casa. 7 Se puso en pie. y se fue a su
casa. 8Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que
da a los hombres tal potestad.
COMENTARIO
Invitado Jesús a retirarse (Mt 8,34),
sube a la barca y pasa a la otra orilla sin ningún tipo de oleaje, vientos o
tempestades (Unos están encantados de que se vaya, los discípulos encantados de
irse y de volver a su orilla... Hay cierta parálisis que es preciso curar...
por eso ahora lo que aparece es la curación de un paralítico).
Un paralítico es un ser humano postrado,
incapaz para la actividad.
Al paralítico se lo llevan unos
personajes sin nombre que tiene fe y Jesús viendo esa fe cura al paralítico,
Hay una aparente incoherencia: mientras que Jesús ve la fe de ellos, luego
resulta que dirige sus palabras única y exclusivamente al paralítico.
Dado que es la fe en Jesús la que
obtiene la liberación del pasado que paraliza, esto significa que la figura del
paralítico incluye a los portadores.
La figura del paralítico representa a
los discípulos:
-
Han cruzado al otro lado pero no han actuado;
-
Han visto la actuación de Jesús en el lago y con los
gadarenos y su poca fe han ido
creciendo.
-
Representa a los seres humanos en una doble vertiente:
o Estado
de postración y deseo de plenitud/salvación;
o
Portador y paralítico son dos cosas de una única
realidad. Viendo la incoherencia de que Jesús viendo la fe unos (portadores),
luego solo se dirige a otro/paralítico es una incoherencia aparente, ya que
unos/portadores y otro /paralítico son las dos caras dela realidad.
Jesús exhorta a confiar: Ánimo, hijo. Es la misma expresión de
9,22 al dirigirse a la hemorroisa. A continuación descubrimos que la parálisis
que viene a curar es la delos pecados. Solo al liberación del pecado es lo que
le quita la ser humano sus reales parálisis. El acento no está puesto en lo
físico. Jesús no se fija ni cura las piernas físicas, se fija y cura la
parálisis que mantiene postrado al hombre: los pecados. ¿Qué significan? Es el
pasado pecador del hombre antes de su encuentro con Jesús. La fe en Jesús y su
adhesión a él y a su mensaje cancela el pasado pecador del hombre. Y no solo lo
cancela, sino que es un nuevo comienzo caracterizado por la libertad de movimiento.
3Algunos de los escribas se dijeron: Este blasfema.
En esto aparecen los de siempre, los escribas, con la mentalidad de
siempre apoyada en la tradición: solo
Dios puede perdonar. Este es un blasfemo que se atribuye poderes divinos.
La doctrina sobre la transcendencia de Dios había llevado a tal abismo de
separación entre Dios y los hombres que resultaba imposible concebir que el
hombre pudiese tener condición divina. Jesús aparece como el Dios hecho hombre
que nos libera de estas ideas que paralizan el ser humano y le impiden
progresar.
4Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: ¿Por qué
pensáis mal en vuestros corazones? 5¿Qué es más fácil, decir: Tus
pecados te son perdonados o decir: Levántate y echa a andar? 6Pues,
para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar
pecados —entonces dice al paralítico—: Ponte en pie, coge tu camilla y vete a
tu casa. 7 Se puso en pie. y se fue a su casa. 8Al ver
esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal
potestad.
Jesús les responde con severidad, ¿por qué pensáis mal en vuestros corazones?
Jesús viene para curar nuestro pensar mal
del que se deriva después nuestra parálisis. Ha venido para venir a curar el
interior, el corazón ante que lo exterior. El Dios de Jesús es el que
rehabilita interiormente, para lo otro están los hospitales...
Jesús ocupa el centro del escena. Solo
el habla en todo el relato: tus pecados
son perdonados y poder para perdonar, levántate... Con sola su palabra cura
al paralítico. La curación significa el paso de la muerte a la vida (levántate, verbo aplicado a la
resurrección en Mt 27,63.64; 28,6.7). El hombre, muerto por sus pecados, no
solamente es liberado de ellos, sino que empieza a vivir. La fuerza del
argumento propuesto por Jesús, para que
veáis, está en esto: la vida y libertad que él comunica al hombre prueban
que la persona ya no depende de su
pasado, perdonar los pecados, sino
que es dueño de lo que antes lo tenía
atado, carga con tu camilla.
Los
presentes son la gente, alusión a las
que lo siguieron después del discurso en la montaña (Mt 8,1). Su reacción es de
temor y, al mismo tiempo, de alegría. Alaban a Dios por haber concedido tal autoridad a los hombres. Esta última expresión, en
paralelo con el Hijo del hombre, muestra que “el Hijo del
hombre” es una condición que puede extenderse a otros. El destino del Hijo del
hombre será el de sus discípulos, su autoridad será comunicada a los suyos
(18,18).
No hay comentarios:
Publicar un comentario