SÁBADO
Mateo 9,14-17
14Los
discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole: ¿Por qué nosotros y
los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
15Jesús
les dijo: ¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo
está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo y entonces
ayunarán.
16Nadie
echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira
del manto y deja un roto peor. 17Tampoco se echa vino nuevo en odres
viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se
estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se
conservan.
COMENTARIO
14Los discípulos de Juan se le
acercan a Jesús, preguntándole: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a
menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?
Esta escena tiene lugar en un banquete en “casa de Jesús” en el que
están Jesús y sus discípulos, además de
pecadores y publicanos. Este banquete simboliza la nueva comunidad, el banquete
del Reino y a él se oponen los fariseos ( Mt 9,11-13) y los discípulos de Juan
(Mt 9,14-17).
15Jesús
les dijo: ¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo
está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo y entonces
ayunarán.
Jesús habla de invitados a una
boda y de novio como señales o
signos que se trata de banquete mesiánico. A esta nueva alianza se oponen los
fariseos, los de dentro de la casa, el judaísmo, y los discípulos de Juan,
porque ni siquiera tendría que haber banquete/alianza, lo suyo es ayunar, viven
como si el novio no hubiese llegado. Al final fariseos y algunos discípulos de
Juan van a coincidir “escandalizados”
por el comportamiento de Jesús. Estos discípulos de Juan (no deberían serlo porqué tendrían que ser de
Jesús) acaban cuestionando la alianza y el banquete mismo. Para ellos habría
que estar de ayuno siempre, Jesús, para ellos es como si no hubiera llegado, de
hecho no ha llegado porque todavía siguen con el precursor, al que han
traicionado. Juan no buscaba seguidores ni fundar nada.
Jesús resitúa las cosas en sus justos términos: “con mi llegada, con la
llegada del esposo que Juan reconoció, no
soy digno de desatarle las sandalias, ha comenzado el banquete de bodas, la
nueva alianza”. Ayunar en un banquete de bodas no tienen sentido. Si los
fariseos y los discípulos de Juan ayunan es porque no han reconocido a Jesús
como el esposo/Mesías de la Nueva alianza. Su ayuno es señal del rechazo a
Jesús. Es como si el novio no hubiese venido… pero Jesús siempre está con
nosotros, el no rechaza a nadie. Siempre tienen un puesto en la mesa para
nosotros.
Solo ayunarán cuando se llevan al novio, en alusión a la pasión y
muerte. Pero una vez resucitado, su presencia sigue siendo continua. En este
sentido el ayuno está prohibido y es un contrasentido practicarlo.
Los discípulos de Juan quieren meter una novedad radical, que no
entienden y en la que no participan, en los moldes viejos de siempre y en las
formas de antes de las que todavía no han salido. Por eso dirá a continuación
Jesús (no recogido en el evangelio de hoy) que
vino nuevo, odres nuevos. Unas cosas y otra son incompatibles, la unión
de ambos será la ruina de ambos.
16Nadie
echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira
del manto y deja un roto peor. 17Tampoco se echa vino nuevo en odres
viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se
estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se
conservan.
La pregunta de los discípulos de
Juan mostraba su extrañeza y escándalo porque Jesús no imponía a sus discípulos
la disciplina ascética tradicional. Jesús les explica ahora la razón usando dos
comparaciones, la de la pieza de paño
nuevo en un vestido viejo y la de los odres y el vino. Lo viejo y lo nuevo son incompatibles; todo compromiso lleva al
fracaso y a la ruina de ambos. Con su presencia comienza una época de novedad
radical.
Jesús llama al reino de Dios a los pecadores, término que incluye a
los paganos en la futura realización del reino. Jesús afirma que en la
comunidad mesiánica, Mesías/Esposo, no
se va a imponer a sus discípulos la praxis religiosa judía. Las antiguas
instituciones y prácticas, que pertenecen a la tradición cultural de un pueblo,
no pueden adaptarse en absoluto a la universalidad de la comunidad mesiánica.
Lo mismo que para entrar en el reino la única condición es la adhesión a Jesús,
así lo es también para pertenecer a él.
Jesús libera a los futuros
discípulos procedentes del paganismo de
toda dependencia de la cultura judía. El antiguo Israel ha pasado, y sus
instituciones con él.
Es de notar que Jesús considera
el ayuno no como una práctica religiosa, sino como expresión personal de tristeza. Es un hecho lo
que puede llevar a los discípulos a ayunar: la ausencia del Esposo, que tendrá
lugar en su pasión y muerte. Una vez resucitado, su presencia será continua (Mt
28,20). El ayuno no tiene relación con Dios: como las lágrimas, es una
expresión de la tristeza, que el hombre practicará cuando tenga motivo para
ello.
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