LUNES
Marcos 2,1-12
2 1
Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. 2
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la
palabra. 3Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro 4y,
como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de
donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el
paralítico.
5Viendo
Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son
perdonados.
6Unos
escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: 7¿Por
qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno,
Dios?
8Jesús
se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: ¿Por qué pensáis eso?
9 ¿Qué es más fácil: decir al paralítico "tus pecados te son
perdonados", o decir "levántate, coge la camilla y echa a
andar"? 10Pues, para que comprendáis que el Hijo del hombre
tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—: 11
"Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa".
12 Se
levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se
quedaron atónitos y
daban gloria a
Dios, diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.
Una vez que Jesús ha recorrido
Galilea, comienza a exponer su mensaje abierto a todos, superando la visión
reduccionista de la institución judía que reducía sólo y exclusivamente a
Israel la salvación de Dios.
Jesús vuelve a Cafarnaúm, lugar
de cruces de caminos, enclave de tránsito de caravanas. El mensaje de Jesús y
su actuación es para todos los hombres de todos los pueblos, sin distinción. El
mensaje de renovación y de plenitud se realiza y se lleva a cabo a través de la
liberación de lo que oprime a la humanidad. Es urgente proponer la nueva vida
que Él aporta y hacerla realidad. El Reino es para todos. El Dios de Jesús es
accesible para todos, los de dentro y los de fuera, los judíos y los paganos.
Jesús cura de la mentalidad que paraliza.
COMENTARIO
2 1Cuando
a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. 2
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la
palabra.
Lo primero que llama la atención en este versículo es el
término casa. Los especialistas nos
dicen que en Marcos esta palabra tiene un sentido especial: es el lugar donde
está Jesús y donde se congrega la gente y escribas, los maestros oficiales de
la ley que enseñaban en la sinagoga. ¿De qué casa se trata? De la “casa de
Israel” que representa a todo el pueblo judío. Jesús se encuentra en el espacio
judío, todavía no ha roto con la institución.
La frase acudieron
tantos además de decirnos que había mucha gente, nos revela que son los
propios judíos los que están a la puerta de la salvación y no dejan pasar a
nadie más.
Jesús exponía la Buena Nueva, proclamada en el capítulo
anterior por el leproso: el amor compasivo de Dios, que ofrece a todos su
Reino, donde todos, y especialmente los marginados tienen cabida. Ahora, Jesús va ampliar la extensión de su
mensaje a los paganos, a los no judíos, a los gentiles.
3Y vinieron trayéndole un
paralítico llevado entre cuatro…
El paralítico y
los que lo llevan no tienen nombre. Son figuras representativas de los que no
pertenecen al pueblo judío. Es curioso, además, que ninguno dice nada, ni antes
de la liberación ni después, ni siquiera el paralítico dice algo. El paralítico
es símbolo de la invalidez del hombre, de la mentalidad que lo paraliza, que le
impide moverse por sí mismo. No tiene libertad de movimientos, es un muerto en
vida. Representa a la humanidad paralizada, necesitada de salvación. Jesús va a
manifestar que la salvación es para todos. Para judíos marginados por la ley,
para los no judíos paralizados, necesitados de la salvación, del perdón que les
devuelva a la auténtica vida.
El hecho que los porteadores sean cuatro es símbolo de universalidad, de la humanidad pagana. El
número cuatro es el número de los cuatro puntos cardinales, representa a la
humanidad entera.
… y, como no
podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él
estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.
La casa de Israel no deja pasar a su casa. Esto no va a ser impedimento para que entren
por otro lado: levantan la techumbre y
abren un boquete. Estas dos expresiones están diciendo lo mismo. Es la
manera de expresar las dificultades que crea el pueblo judío para acceder a
Jesús y el esfuerzo que los pueblos paganos han de realizar para acercarse a
Jesús. La humanidad, que desea la salvación, descubre a Jesús forzando el
obstáculo que representaba el judaísmo.
La camilla, como
se verá más tarde, va siempre unida a pecados.
Se convierte en símbolo del pasado de injusticia que inmoviliza al
paralítico/humanidad y del que no puede despegarse.
5Viendo
Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son
perdonados.
Jesús pone de manifiesto la fe de estos personajes por el esfuerzo que hacen para estar
cercar de Él. No hay obstáculo que se resista cuando se quiere estar con una persona.
Es el deseo y la confianza en la liberación de Jesús, en su autoridad para dar
vida, lo que hace vencer cualquier resistencia e impedimento. Veamos el
vocabulario de Jesús:
-
Hijo.
Llama la atención que le llame así, ya que los judíos se consideraban los
únicos con derecho a llamarse “hijos de Dios”. Para Jesús, en cambio, todos son
hijos, tantos los paganos con los judíos.
-
Tus
pecados te son perdonados. Expresan el perdón de Jesús que causa una nueva
vida. Las palabras de Jesús dan a entender que si sólo Dios es el que perdona
aquí hay alguien igual a Dios.
Entonces, ¿qué es lo que paraliza? El pecado. ¿Y qué es el
pecado? La vida injusta, el pasado injusto es lo que crea la parálisis en uno
mismo y alrededor. Jesús va al centro, a lo esencial de la cuestión, no se
queda en lo físico, en las apariencias.
6Unos
escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: 7¿Por
qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno,
Dios?
Estaban allí los
escribas, los jueces de la ortodoxia, los que interpretan la ley creando
marginación a su alrededor, en nombre de Dios. No piden explicaciones, juzgan
con toda la seguridad, blasfema. No
hay dudas. La doctrina sobre el perdón de los pecados decía que como la persona
no puede tener certeza del perdón de Dios, nadie podía garantizar que los
pecados hayan sido perdonados realmente. Se necesitaría una expresa declaración
de Dios.
8Jesús
se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: ¿Por qué pensáis eso?
9 ¿Qué es más fácil: decir al paralítico "tus pecados te son
perdonados", o decir "levántate, coge la camilla y echa a
andar"?
Jesús intuye lo que está pensando. Jesús pone al
descubierto su pensamiento y su actitud. La clave está en si el paralítico echa a
andar, si se levanta, (resucita
de su muerte en vida) será una manifestación de que Dios ha perdonado sus
pecados. De esto nos habla el relato.
Lo que Jesús propone es algo totalmente nuevo: que el paralitico/la humanidad pagana se
levante, cargue con su camilla y eche andar serán signos de salud total, del
paso de la muerte en vida, a la vida en plenitud…
10Pues,
para que comprendáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para
perdonar pecados —dice al paralítico—: 11 "Te digo: levántate,
coge tu camilla y vete a tu casa".
Jesús pasa a la acción.
La expresión Hijo
del Hombre en Marcos designa a Jesús en cuanto hombre en plenitud, lleno
del Espíritu que es quien plenifica. Jesús, el Hijo del Hombre, tiene toda la autoridad en la tierra, es
decir, es el hombre lleno de Dios. Como todo hombre que posee la plenitud del
Espíritu se convierte en hijo de Dios, así, todo aquel que se acerca a Jesús,
con fe, se acerca a su propia plenitud a través del perdón de los pecados.
Quien cree esto se levanta, coge su camilla, y se marcha a su casa.
Llama la atención que Jesús
cuando perdona/libera al paralítico le ordena las siguientes acciones:
- levántate. Es el verbo para hablar de la
Resurrección de Cristo). Es la postura del hombre nuevo que no vive bajo el
peso de la marginación o de la opresión;
- coge tu/la camilla. Una camilla que al
principio le pertenece, de la que no se pude despegar, y que después de la
intervención de Jesús ya no le pertenece;
- vete a tu casa. Comenzó a caminar, se
puso en camino saliendo de la esclavitud hacia la tierra prometida, hacia la
tierra de la plenitud. No se queda dónde está Jesús, la casa de Israel, sino
que se va. Jesús no le retiene porque no ha venido a esclavizar sino a provocar
la libertad total del ser humano.
12 Se
levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se
quedaron atónitos y
daban gloria a
Dios, diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.
El hombre se levanta, carga con la camilla (ahora ya no se dice su
camilla, sino la camilla). La camilla
no le pertenece, su pasado e injusticia ha sido perdonado. Dios se comunica al
hombre en la tierra a través de Jesús. No es Jesús quien ha blasfemado. ¿No
será, más bien, el sistema doctrinal el que ha blasfemado, utilizando el nombre
de Dios para no curar a los paralíticos y tenerlos sometidos?
La reacción de la gente y de los escribas es inmediata, se quedaron atónitos. Jesús no es rival
de los letrados, es alternativa al sistema. Lo que Jesús manifiesta es a Dios y
su amor a la humanidad. De la confianza en ese Dios surge la alabanza.
Nunca vimos cosa
igual, es decir, nunca pensamos ni tuvimos una imagen de Dios como la que
Jesús nos ha mostrado. Esta expresión se refiere a Dios, no al paralítico. El dios
de la doctrina oficial es el que paraliza con sus camillas y leyes. El Dios de
Jesús es el que da la nueva vida, da la libertad. De lo que nos habla el relato
es de la posibilidad que el ser humano/la gente pueda cambiar la mentalidad
¡Esto sí que es un milagro!
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