VIERNES
29 DE ENERO
Marcos 4, 26-34
26Y
decía: El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra.
27Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va
creciendo, sin que él sepa cómo. 28La tierra va produciendo fruto
sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. 29Cuando
el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.
30Dijo
también: ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? 31Con
un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, 32pero
después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa
ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra.
33Con
muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. 34Todo
se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en
privado
COMENTARIO
Jesús se dirige de nuevo a la multitud, y expone en dos
parábolas el secreto del Reino, los dos aspectos o etapas del reino de Dios.
En la primera parábola propone el aspecto individual: el
hombre se realiza mediante un proceso interno de asimilación del mensaje, que
culmina en la disposición a la entrega total,
·
El fruto es el hombre
que se entrega.
·
La siembra se hace en
la tierra, indicando la universalidad, y el que siembra debe respetar ese
proceso interior, sin que él sepa cómo.
·
La siega significa el
momento en que el individuo se integra plenamente en la comunidad, tanto en su
fase terrestre como en su fase final.
En la segunda parábola expone el
aspecto social del Reino: a partir de mínimos comienzos ha de extenderse por
todo el mundo, pero sin el esplendor ni magnificencia que son los emblemas del
poder dominador y que el judaísmo, basándose, entre otros textos, en Ez
17,22-24, el cedro frondoso esperaba
para el futuro de Israel.
·
No hay continuidad con
el pasado: es una semilla nueva, no
esqueje del antiguo cedro, como en Ezequiel.
·
Tampoco se planta en
un monte alto como en el texto profético, sino en la tierra, indicando universalidad;
·
El resultado será una
realidad de apariencia modesta, pero que ofrecerá acogida a todo hombre que
busca libertad, los pájaros del cielo.
El Reino, por tanto, excluye la
ambición de triunfo personal y de esplendor social.
Jesús trabaja pacientemente con
la multitud y continúa exponiéndole el mensaje con otras parábolas. El grupo de
discípulos, los Doce, que no abandona
la ideología del judaísmo, sigue sin entender, está a la altura de los de
fuera. Jesús no lo abandona, les explica el significado de las parábolas que
habrían debido comprender por sí mismos.
El otro grupo ya no aparece:
después de la exposición anterior de Jesús ha entendido el secreto del Reino y
se ha independizado ideológicamente de los Doce.
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