LUNES
8 DE FEBRERO
Marcos 6,53-56
53Terminada
la travesía, llegaron a Genesaret y atracaron. 54Apenas
desembarcados, lo reconocieron 55y se pusieron a recorrer toda la
comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los
enfermos en camillas. 56En los pueblos, ciudades o aldeas donde
llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar
al menos la orla de su manto; y los que la tocaban se curaban.
Bajan todos de la barca, pero la gente solo reconoce a
Jesús. Los discípulos no forman unidad con él, desaparecen de la escena. La
gente que acude y lo reconoce se dedica a facilitar la tarea a Jesús. Esta
gente es la que ha entendido el mensaje y siguen a Jesús prestando un servicio
a los que m as lo necesitan.
No aparecen escribas ni fariseos, ni sinagogas, ni endemoniados.
Es decir, no es gente dominada por el judaísmo y sus doctrinas. Esta gente tiene
las siguientes características:
·
Le llevaba
los enfermos en camillas. Alude a las ovejas descuidadas y abandonadas por
los pastores (Ez 34,4), los marginados por los escribas y maestros de la ley.
Los personajes prototipos son los paralíticos, paralizados por las doctrinas de
los fariseos.
·
En los
pueblos, ciudades o aldeas. Esta es la procedencia de la gente. Los
discípulos, en el envío anterior, han ido solo a los pueblos donde había
sinagogas. Los que vienen proceden de 3 sitios, indicando totalidad. Jesús
busca el encuentro con todos y en sitios públicos, en la plaza.
·
Estos seguidores de Jesús, no como los
discípulos, son anónimos y modélicos:
o Colocaban a los enfermos. En buena
disposición. Han recibido y aceptado el mensaje correctamente.
o Y le rogaban. Todo es don. No es
cuestión de arrebatar, sino en pedir con fe.
o Que les dejase tocar. Saben que el
mínimo contacto o experiencia con Jesús, proporciona vida. Quieren ser
servidores de Jesús, estar conectados con Jesús. Por la relación con él viene
la salvación. No se habla de curaciones físicas ni de enfermos físicos sino de
la salvación integral, profunda que incluye el don del Espíritu y supone la
adhesión a Jesús, en definitiva la fe.
o Al menos la orla de su manto. Tocar los
flecos del manto, en el antiguo oriente expresa una relación de vasallaje que
une al que hace el gesto con el que porta el manto.
o Y los que la tocaban se curaban.
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