DOMINGO
Juan
16,12-15
En aquel tiempo dijo
Jesús a sus discípulos:
12Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar
con ellas por ahora; 13cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os
guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que
hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
14Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo
anunciará.
15Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho
que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.
1. COMENTARIO
Estamos en un contexto de despedida: la Última
Cena. El mensaje de Jesús tiene consecuencias que los
discípulos aun no sacan y horizontes que no
pueden vislumbrar. Todavía no saben cómo va a morir Jesús ni
comprenden el sentido último de su muerte. Tampoco perciben los efectos que tendrá en la forma de contemplar e interpretar
la realidad.
Aún quedan muchos significados por descubrir. Hay
mucho terreno inexplorado en la verdad de Jesús, y sólo irá siendo conocido a
medida que la vida coloque a la comunidad ante nuevos hechos o circunstancias.
El Espíritu de la verdad será el guía. No transmitirá una doctrina suya propia: él será la voz
de Jesús, y en la verdad de Jesús les
irá descubriendo a los discípulos posibilidades antes inadvertidas.
Al mismo tiempo, interpretará los acontecimientos de la historia como el discernimiento entre el
mundo y el proyecto de Dios. Así irá
guiando a los discípulos en su actividad en favor del hombre. Para acertar en
lo que conviene, los discípulos han de estar atentos, por una parte, a lo que
va ocurriendo en la sociedad y, por otra, a la voz del Espíritu que lo
interpreta.
Para descubrir a los discípulos el significado de los acontecimientos
históricos, el Espíritu manifestará la gloria de Jesús, es decir, pondrá
en evidencia el amor que inspiró su vida y culminó en su muerte; porque sólo a
través del amor:
-
se puede conocer el ser del hombre,
-
interpretar sus acciones
-
y poner las bases de la sociedad humana.
Jesús posee en común con el Padre, en primer lugar, la gloria-amor que
le ha comunicado, la plenitud del Espíritu, la relación dinámica de Jesús con
el Padre, relación incesante y mutua, que hace de los dos uno e identifica su
actividad. Jesús realiza así las obras
del Padre.
El
criterio, por tanto, para interpretar los acontecimientos se concreta en su
carácter favorable o desfavorable para la realización del ser humano, pues tal
es la voluntad, el proyecto, del Padre y la expresión de su amor.
2. ORACIÓN
Gloria
al Padre,
Gloria
al Hijo,
Gloria
al Espíritu Santo.
Señor,
toda la vida pensando que tu necesitabas de mi gloria,
Cuando
es justamente al reves:
Eres
Tú el amor leal,
(!me
encanta esta expresión e imagen!)
que
te das como regalo,
como
vida,
como
Espíritu.
Tú
no necesitas de mi gloria.
Yo
si necesito de tu gloria.
Toda
la vida buscando mi gloria,
Identificándola
con esplendor, grandeza, espectacularidad,
fama,
honor, privilegios, protagonismos...
haciendo
obras para mayor gloria tuya,
enmascarando
mi propia gloria,
y
ahora tu gloria la descubro como principio de vida,
fuerza
vital que me empuja a servir,
a
entregarme,
a
crear vida,
a
transparentar tu gloria,
a
que los demás puedan reconocer tu gloria,
a
no poner obstáculos a tu gloria.
Gloria al Padre...

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