LUNES
SAN LORENZO, FIESTA
Juan 12,24-26
24Os
aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo;
pero si muere, da mucho fruto.
25El
que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este
mundo, se guardará para la vida eterna. 26El que quiera servirme,
que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me
sirva, el Padre le premiará.
COMENTARIO
24Os
aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo;
pero si muere, da mucho fruto.
Jesús
no habla con los griegos, sino con los discípulos, a ellos es a quienes tocará
la misión de los paganos. Y declara que la hora tan anunciada ha llegado. ¿En
qué consiste?
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En
entregarse totalmente: si el grano de
trigo no muere…. La única manera posible de producir vida es dar vida. Dar
sin escatimar hasta desaparecer.
La muerte es la condición para
que le grano libere toda su energía vital.
El
ser humano, como el grano, posee muchas más potencialidades que las que
aparecen. Solo el don total de sí mismo libera esas potencialidades.
Pero
la muerte de la que habla Jesús no es un hecho aislado, sino el culmen de u proceso, el último acto de una donación
constante.
El
contexto es el del acercamiento a los paganos, ellos van a ser el fruto: el
acercamiento a los paganos denota que ya al es la hora de la entrega por todos.
La
fecundidad no depende de la transmisión de un mensaje sino de una muestra de
amor: la entrega total. El mensaje es el amor. El fruto lo produce el amor, no
el mensaje. El único mensaje que produce fruto es el amor.
25El que se ama a sí mismo, se
pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida
eterna. 26El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí
también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará.
Y
eso que pude parecer pérdida: darse
es ganancia.
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El
arma del orden injusto es el temor. El no-temor ni a la propia muerte es el
arma que desarma al orden injusto. El temor a perder la vida es el gran
obstáculo para la entrega.
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Jesús
nos dice que el que pone límite al compromiso por apego a la vida, le lleva al
fracaso. El apego a la vida lleva a todas las abdicaciones: no se llegará al
amor sin límite o se cederá ante las amenazas o se callará ante la injusticia.
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El
amor auténtico consiste en darse totalmente, olvidarse dl propio interés,
trabajar por la vida, la dignidad y la libertad en medio y a pesar del sistema
de muerte. Para entregarse totalmente se requiere fe en que la entrega total es
fecunda. Jesús tiene esa fe y anima a seguirle: el que quiera que me siga y donde estoy yo (en la plenitud) estará mi
servidor.
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