domingo, 22 de noviembre de 2015

SEMANA XXXIV
MARTES

Lucas 21, 5-11
5Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, 6Jesús les dijo: Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. 7Ellos le preguntaron: Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?
8Él dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "Está llegando el tiempo"; no vayáis tras ellos. 9Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida.
Anuncio del final
10Entonces les decía: Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, 11habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.

COMENTARIO
5Y como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, 6Jesús les dijo: Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. 7 Ellos le preguntaron: Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?
Los discípulos ven solo lo físico y exteriormente, lo espectacular, lo deslumbrante, lo grandioso. Jesús va más allá, con su mirada profunda ve lo de dentro, lo humilde. Se da cuenta que los discípulos no le entienden y los baja de golpe. De todo lo que ven no quedará nada, lo edificado con expolio e injusticia tiene poca consistencia.
(sobre los exvotos: era lo que se aplicaba a los adornos del templo, como las puertas hechas totalmente de oro, adornadas con enredaderas de oro de las que colgaban racimos, y así todo el templo).

Solo permanecerá lo construido sobre una entrega total. El templo y  Jerusalén quedarán totalmente destruidos para que venga sobre la nube el nuevo templo, el Hijo del Hombre (Lc 21,27) que trae la salvación, la liberación.

No hay que perder de vista que todo es un lenguaje simbólico catequético. Jerusalén y su templo son el judaísmo que impide el reconocimiento de Jesús como Mesías y su proyecto salvador. Lo que hace Lucas es dar un sentido catequético a los hechos históricos.

Los discípulos siguen sin enterarse. Solo quieren ser los primeros en enterarse, en estar informados, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?

Jesús responde a estas preguntas superando la incipiente ignorancia de los discípulos. Todo lo que se narra a continuación es en forma de discurso en boca de Jesús. El discurso puede dividirse en dos partes: vv.8-24, final de Jerusalén; vv 25-33, venida del Hijo del hombre. Nosotros nos detenemos, claro está, en la primera parte.

8Él dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "Está llegando el tiempo"; no vayáis tras ellos.
Las señales que preceden a la ruina de Jerusalén, posiblemente son cosas que sucedieron cuando el asedio y toma de Jerusalén. El  fin de Jerusalén es el símbolo del fin de nuestros judaísmos, la ruina y destrucción de todo aquello que se ha construido opuesto a la liberación y a la entrega total.
Jesús invita a no dejarse llevar por los falsos profetas que anuncian la salvación en el poder, en lo espectacular. 

9Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida.
10Entonces les decía: Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, 11habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.
Lucas esta describiendo lo que históricamente sucedió como ejemplo de la caída del judaísmo que impide el reconocimiento del apersona de Jesús y la adhesión a la entrega y al servicio.
Los romanos lucharon contra los judíos, y viceversa, y entre sí. El mensaje de estos versículos es la vida misma, la historia humana, que es utilizada para decirnos que esto es lo que sucede, pero esto no es signo ni señal de que el fin sea inmediato. Todas eras revoluciones y guerras que se dan en nuestra vida y en la historia son reflejo de lo que sucede en nuestra vidas. Y ¡ojala! caigamos en la cuenta de que todo esto nos lleva a la destrucción y frustración.


Como consecuencia de las guerras vienen las destrucciones, el hambre, la pobreza y la miseria. El lenguaje del evangelista nos está transmitiendo las fantasías creadas  por los historiadores antiguos, previos a la caída de Jerusalén.  Nos está anunciando que del mismo modo que Jerusalén  cayó, nuestras construcciones mentales, religiosas, también caerán. 

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