MARTES
Lucas 21, 5-11
5Y
como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con
piedra de calidad y exvotos, 6Jesús les dijo: Esto que contempláis,
llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. 7Ellos
le preguntaron: Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que
todo eso está para suceder?
8Él
dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo:
"Yo soy", o bien: "Está llegando el tiempo"; no vayáis tras
ellos. 9Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no
tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será
enseguida.
Anuncio del
final
10Entonces
les decía: Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, 11habrá
grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también
fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.
COMENTARIO
5Y
como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con
piedra de calidad y exvotos, 6Jesús les dijo: Esto que contempláis,
llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. 7
Ellos le preguntaron: Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la
señal de que todo eso está para suceder?
Los discípulos ven solo lo físico
y exteriormente, lo espectacular, lo deslumbrante, lo grandioso. Jesús va más
allá, con su mirada profunda ve lo de dentro, lo humilde. Se da cuenta que los
discípulos no le entienden y los baja de golpe. De todo lo que ven no quedará
nada, lo edificado con expolio e injusticia tiene poca consistencia.
(sobre los exvotos: era lo que se
aplicaba a los adornos del templo, como las puertas hechas totalmente de oro,
adornadas con enredaderas de oro de las que colgaban racimos, y así todo el
templo).
Solo permanecerá lo construido
sobre una entrega total. El templo y
Jerusalén quedarán totalmente destruidos para que venga sobre la nube el
nuevo templo, el Hijo del Hombre (Lc 21,27) que trae la salvación, la
liberación.
No hay que perder de vista que
todo es un lenguaje simbólico catequético. Jerusalén y su templo son el
judaísmo que impide el reconocimiento de Jesús como Mesías y su proyecto
salvador. Lo que hace Lucas es dar un sentido catequético a los hechos
históricos.
Los discípulos siguen sin enterarse. Solo quieren ser los
primeros en enterarse, en estar informados, ¿cuándo
va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?
Jesús responde a estas preguntas
superando la incipiente ignorancia de los discípulos. Todo lo que se narra a
continuación es en forma de discurso en boca de Jesús. El discurso puede
dividirse en dos partes: vv.8-24, final de Jerusalén; vv 25-33, venida del Hijo
del hombre. Nosotros nos detenemos, claro está, en la primera parte.
8Él
dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo:
"Yo soy", o bien: "Está llegando el tiempo"; no vayáis tras
ellos.
Las señales que preceden a la ruina de Jerusalén,
posiblemente son cosas que sucedieron cuando el asedio y toma de Jerusalén.
El fin de Jerusalén es el símbolo del
fin de nuestros judaísmos, la ruina y destrucción de todo aquello que se ha
construido opuesto a la liberación y a la entrega total.
Jesús invita a no dejarse llevar por los falsos profetas
que anuncian la salvación en el poder, en lo espectacular.
9Cuando
oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es
necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida.
10Entonces
les decía: Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, 11habrá
grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también
fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.
Lucas esta describiendo lo que históricamente sucedió como
ejemplo de la caída del judaísmo que impide el reconocimiento del apersona de
Jesús y la adhesión a la entrega y al servicio.
Los romanos lucharon contra los judíos, y viceversa, y
entre sí. El mensaje de estos versículos es la vida misma, la historia humana,
que es utilizada para decirnos que esto es lo que sucede, pero esto no es signo
ni señal de que el fin sea inmediato. Todas eras revoluciones y guerras que se
dan en nuestra vida y en la historia son reflejo de lo que sucede en nuestra
vidas. Y ¡ojala! caigamos en la cuenta de que todo esto nos lleva a la
destrucción y frustración.
Como consecuencia de las guerras vienen las destrucciones,
el hambre, la pobreza y la miseria. El lenguaje del evangelista nos está
transmitiendo las fantasías creadas por
los historiadores antiguos, previos a la caída de Jerusalén. Nos está anunciando que del mismo modo que
Jerusalén cayó, nuestras construcciones
mentales, religiosas, también caerán.
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