jueves, 24 de diciembre de 2015

TIEMPO DE NAVIDAD
NOCHEBUENA

Lucas 2,1-14

1En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. 2 Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. 3Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
4También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en: Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, 5para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta.
6Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto 7y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
8En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
9Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.  10El ángel les dijo: -No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, 11os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. 12Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
13De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 14Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.

1.    COMENTARIO
El contexto[1]
Nacido bajo el imperio romano, en un censo universal. Así Jesús aparece como Hijo del mundo. El interés de Lucas es un interés catequético. Y esto es de suma importancia, porque los evangelios no se pueden leer como si fueran libros históricos que nos narran las cosas sin fe alguna. Son relatos de fe. Con un núcleo histórico innegable. Pero su intención principal es confesar la fe[2].
El evangelista sitúa a Jesús Mesías en línea universal. De ahí la mención de un censo universal y la mención a todos, el mundo entero. Como dueño del mundo, el emperador Augusto decide que todos sus súbditos queden registrados, de modo que nadie pueda librarse del pago de los impuestos. El salvador del mundo, en realidad, no piensa más que en salvarse a sí mismo.
Lucas relaciona el nacimiento de Jesús con el primer emperador que trae una etapa de paz y que lleva los nombres de "Salvador" y "Señor", está divinizado, para decirnos que el verdadero artífice de la paz y de la salvación es el niño que nace en Belén.

A Lucas le importan los datos teológicos para su catequesis: el Mesías es universal, es salvador y señor de todos. Y debe nacer en Belén, entroncado con la familia de David, como cumplimiento de las promesas, por eso se menciona que era de la casa y de la familia de David.
A estos efectos y para tener un motivo para llevar a este matrimonio joven desde el norte (Nazaret) al Sur (Belén), le viene fenomenal el tema del censo. Censo que no fue universal[3]: no hay constancia de ningún censo universal en ninguna época, tampoco en la de Augusto.

En la Biblia, por ciudad de David se entendía Jerusalén (1 Re 8,1; 2 Cr 21,20); sin embargo, para Lucas, la ciudad de David es Belén, porque si David ejerció en Jerusalén la realeza (2 Sam 5,7-9), en Belén había sido pastor (1 Sam 16,11). Con esta preciosa indicación, el evangelista está preparando la acogida por parte del lector de la singular manifestación del hijo de Dios.
Sorprende que María, a pesar de estar encinta, sea definida prometida esposa, como en el momento del anuncio del ángel (Lc 1,27). La situación es embarazosa: José y María esperan un hijo. La irregular situación de los dos esposos es motivo de escándalo: a dos esposos prometidos no les estaba permitido viajar juntos, y además, el cabeza de familia estaba autorizado a realizar el registro por todos sus familiares, por lo que la presencia de las mujeres no era necesaria.

El viaje desde Nazaret hasta Belén suponía alrededor de cuatro o cinco días de duro camino, lo cual estaba fuera del alcance de una mujer en avanzado estado de gestación. Sólo en los primeros meses del embarazo lo habría podido afrontar. Así pues, para el evangelista, María y José se encuentran ya desde hace tiempo en Belén para el censo, y los días del alumbramiento sobrevienen mientras estaban allí. Expresión que no significa que María iba rompiendo aguas al entrar en Belén. Se trata de un suceso plenamente natural y humano.
Solo aparece María, José no interviene ni en la concepción ni aparece en el nacimiento (históricamente sí que estaría pero el texto teológico/catequético no lo pone).

El nacimiento
Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. Podría haber puesto hijo único. ¿Quiere decir esto que después María tuvo otros hijos? Estas preguntas son propias de alguien que no entiende lo que está leyendo porque no lo lee en clave correcta. Se trata de un texto catequético/teológico, por eso, aunque Jesús es “el hijo único que físicamente tiene María”, el evangelista pone primogénito, porque catequética y teológicamente hablando todos somos hijos de María, y todos somos hijos de Dios, pero Jesús (el hermano primogénito) está en relación especial con Dios y con María.

Todos los detalles que siguen, pañales, pesebres… además de reales e históricos tienen un carácter simbólico pues están cargados de alusiones al Antiguo Testamento. Veamos algunos.
·         El término pesebre designa al comedero de los animales que suele estar al fondo de la cueva excavada en la misma piedra y que está repetido tres veces de manera constante (vv.7.12.16) ¿Esto es histórico? Claro que sí, es el lugar donde se daba a luz porque es la parte más profunda y calentita de la casa, al tiempo que se libra al resto de la casa de la impureza de la sangre que hay en todo parto. Al mismo tiempo, evoca el texto de Isaías (1,3): Conoce el buey a su señor y el asno el pesebre de su amo. Israel, en cambio, no conoce... que ha traído a nuestros belenes las figuras de la mula y el buey.
El niño en el pesebre es el símbolo del sustento que Dios nos manda a nosotros, su pueblo, para que hagamos el tránsito por el éxodo de esta vida. Es el nuevo maná que nace en BET-LEN, la casa del pan, y que nos dice: Yo soy el pan vivo, el que come de este pan vivirá eternamente.
Además hay que añadir que pesebre tallado en roca, al fondo de una cueva, nos lleva al recuerdo que en su definitivo nacimiento (resurrección) va a tener lugar en otro banco excavado en la roca al fondo de una cueva. Aquí, el pesebre excavado en una roca, es signo del nacido; allí el banco de piedra del sepulcro, es signo del re-nacido;

·         Los pañales. Algunas interpretaciones identifican este término al principio, en el nacimiento de Jesús, con la sábana del sepulcro. Es curioso notar, al menos, el paralelismo entre estos dos textos de Lucas:

Lc 2,7: El nacimiento de Jesús,
María:



Lc 23,53: La muerte de Jesús
José de Arimatea
Dio a luz a su hijo primogénito,

Lo bajaron de la cruz,
lo envolvió en pañales

lo envolvieron en un lienzo/sábana
y lo acostó en un pesebre

y lo acostaron en un sepulcro

Y no hay quien falta y vea actualmente en estos pañales los manteles de la mesa del altar.

·         El término “katalima” que, generalmente, se traduce por posada, no es correcto. Quiere decir sala de una casa, alojamiento. Dios cuando viene al mundo no viene como un forastero a un albergue, sino como alguien que viene a darse como alimento en un cenáculo, “katalima”. El profeta Jeremías (Jr 14, 8) compara al Señor con un viajero que es hospedado por una noche, pero nadie parece advertir su presencia. Exactamente igual hará Israel, que no se percatará del nacimiento del Hijo de Dios: Vino a su casa y los suyos no lo recibieron (Jn 1,11). El Esperado de los tiempos, después de todo, no era tan deseado[4].
Del nacimiento de Jesús solo tenemos un versículo (v.7). Este nacimiento viene interrumpido por el anuncio a los pastores. El nacimiento importa poco porque es normal. Importa mucho más describir los beneficios que el nacimiento de ese niño trae.

Los pastores
Los primeros en ser avisados son los más marginados de la sociedad: los pastores. Nosotros hemos llenado a los pastores de bucolismo con sus corderos al hombro a visitar el portal. Sin embargo, el sentido de los pastores es mucho más rico: Dios ha venido al mundo y viene a lo más profundo, lo más bajo, lo más excluido: entre judíos, los pastores (Lucas); entre paganos, los magos (Mateo).
A los que la religión ponía fuera con “llanto y rechinar de dientes” ahora reciben un concierto. Ni una palabra de condena (sois impuros, no vais al templo…) sino el anuncio de una gran alegría.  
A ese bajo concepto de los pastores como gente despreciable, impura y, en consecuencia los primeros que el Mesías cuando viniese los iba a fulminar con su rayo, se ha llegado por normas y leyes humanas que establecen arbitrariamente como es Dios y lo que a Dios le gusta y le disgusta. En la medida que encasillas a Dios con tus normas humanas, probablemente te estás alejando de él.

La estructura del anuncio a los pastores es:
-       anuncio (v. 8-12);
-       un himno celeste (v. 13-14);
-       comprobación de lo anunciado (v.15-20. Cfr. Día 1 de Enero. Solemnidad de Santa María de Dios)

Anuncio
El ángel que se aparece en mitad de la noche nos recuerda al ángel liberador del éxodo. Sólo que aquel liberaba matando al enemigo y éste llena de luz.
El contexto nos recuerda a la noche de la pascua, la noche de la salvación, por eso también en la noche de la Resurrección (es el nuevo nacimiento en el que también aparecen ángeles Lc 24,4). Nacimiento y Resurrección, nuevo y definitivo nacimiento, significan lo mismo y ambos están relacionados con la Pascua de Egipto, sólo que la liberación no es matar a nadie sino iluminar a todos (lo mismo ocurre con el tema de la paz: el Nacimiento de Jesús es la paz para todos, 2,14; Este será el saludo del Resucitado, paz a vosotros, 24,36).
La gloria y la luz envuelven a los pastores y no al niño, ni a María ni a la casa. Quien admite la luz va a ser capaz de ver y oír los cantos del cielo en su vida y escuchar el mensaje. Quien escucha la voz porque ha admitido la luz, es capaz de ver en lo sencillo (una casa, un niño, una madre, todo sin destellos sobrenaturales) la fuerza salvadora de Dios. El ángel del Señor, y su mensaje son la luz salvadora, del ser humano depende aceptarlo o no.

·         Hoy en la ciudad de David... es intemporal porque en Dios no hay tiempo, todo es presente y vuelve a recalcar que es Señor –Salvador en la línea de la universalidad (no Augusto). Y que es en la ciudad de David y Mesías, en la línea mesiánica del judaísmo.

·         La señal no tiene nada de extraordinario: que un recién nacido esté envuelto en pañales y recostado en lo más profundo y calentito de la casa, eso es lo que todo el mundo hacía.

·         Himno celeste. Cuando Dios viene, y viene siempre, y es acogido, se unen el cielo y la tierra, Dios y el hombre, y la gloria celeste trae la paz terrestre. La alegría en la esfera de Dios, ejercito celestial, es inmensa, coros que cantan la salvación, pero en la noche del mundo sólo han encontrado a los más marginados que velaban. Sólo el que vela, ve y oye, la gloria lo envuelve y sus tinieblas quedan disipadas.

·         Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama. ¿Sólo con estos se complace Dios? ¿Sólo para estos hay luz y paz? No. La paz del Señor no está determinada a los hombres de buena voluntad sino a los hombres de su benevolencia, de su buena-voluntad, a los que tiene voluntad de salvarlos, es decir, a todos. La voluntad salvadora de Dios es universal por su parte. Es el hombre el que elige, responde o no.

El texto narra la normalidad de Dios, y es en esa normalidad donde hemos de descubrir su luz y su palabra. Los poderosos no se enteraron porque sus potentes antenas parabólicas y su red universal no captan lo humilde.


[1] Hemos divido el texto en varios apartados para una mayor comprensión del mismo: contexto, nacimiento, pastores, anuncio.
[2] Hemos de tener en cuenta la estructura del evangelio de Lucas, en el capítulo 2. Jesús:
-          Es el hijo del mundo (Lc 2,1-20). Narra su nacimiento: bajo el imperio romano, en un censo universal, totalmente humano, mundano; todo situado en Belén.
-          Es hijo del pueblo (Lc 2,21-40). Narra su circuncisión: totalmente judío; todo él situado en Jerusalén.
-          Es Hijo de Dios (Lc 2,41-52). Narra su mayoría de edad y su manifestación a la institución; es un interludio, pero la estancia es en Nazaret. Se manifiesta como Hijo de Dios: ¿no sabéis que debo estar en la casa de mi padre?
[3] La Biblia consideraba el censo del pueblo como un sacrilegio inspirado por el diablo, que de ese modo usurpaba el papel de Dios, el único señor de su pueblo (Se alzó Satanás contra Israel, e incitó a David a hacer el censo del pueblo, 1 Cr 21,1).
[4] Comenta A. Maggi, Los evangelios de la infancia, en studibiblici.it : Las viviendas de Palestina se componían, habitualmente, de una única habitación. En ella, se cocinaba y se comía durante el día; por la noche, toda la familia –desde los abuelos hasta los nietos- se acostaba en su interior, yaciendo sobre unas esteras colocadas por tierra (Lc 11,7). Este entorno promiscuo era el menos adecuado para el nacimiento de un crío, sobre todo si tenemos en cuenta que, para la religión judía, el parto hacía impura a la mujer (“Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón, quedará impura durante siete días”, Lv 12,1). La mujer que da a luz es impura e infecta todo cuanto toca y a todas las personas que se le acercan...”

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