NOCHEBUENA
Lucas
2,1-14
1En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto,
ordenando hacer un censo del mundo entero. 2 Este fue el primer
censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. 3Y todos iban a
inscribirse, cada cual a su ciudad.
4También José, que era de la casa y familia de David,
subió desde la ciudad de Nazaret en: Galilea a la ciudad de David, que se llama
Belén, 5para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta.
6Y mientras
estaban allí le llegó el tiempo del parto 7y dio a luz a su hijo
primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían
sitio en la posada.
8En
aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando
por turno su rebaño.
9Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor
los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. 10El ángel les dijo: -No temáis,
os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la
ciudad de David, 11os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. 12Y
aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un
pesebre.
13De
pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que
alababa a Dios, diciendo: 14Gloria a Dios en el cielo, y en la
tierra paz a los hombres que Dios ama.
1. COMENTARIO
El
contexto[1]
Nacido
bajo el imperio romano, en un censo universal. Así Jesús aparece
como Hijo del mundo. El interés de Lucas es un interés catequético. Y esto es
de suma importancia, porque los evangelios no se pueden leer como si fueran
libros históricos que nos narran las cosas sin fe alguna. Son relatos de fe.
Con un núcleo histórico innegable. Pero su intención principal es confesar la
fe[2].
El evangelista sitúa a Jesús Mesías en línea
universal. De ahí la mención de un censo universal y la mención a todos, el mundo entero. Como
dueño del mundo, el emperador Augusto decide que todos sus súbditos queden
registrados, de modo que nadie pueda librarse del pago de los impuestos. El salvador
del mundo, en realidad, no piensa más que en salvarse a sí mismo.
Lucas relaciona el nacimiento de Jesús con el
primer emperador que trae una etapa de paz y que lleva los nombres de
"Salvador" y "Señor", está divinizado, para decirnos que el
verdadero artífice de la paz y de la salvación es el niño que nace en Belén.
A Lucas le importan los datos teológicos para
su catequesis: el Mesías es universal, es salvador y señor de todos. Y debe
nacer en Belén, entroncado con la familia de David, como cumplimiento de las
promesas, por eso se menciona que era de
la casa y de la familia de David.
A estos efectos y para tener un motivo para
llevar a este matrimonio joven desde el norte (Nazaret) al Sur (Belén), le
viene fenomenal el tema del censo. Censo que no fue universal[3]: no hay constancia
de ningún censo universal en ninguna época, tampoco en la de Augusto.
En la Biblia, por ciudad de David
se entendía Jerusalén (1 Re 8,1; 2 Cr 21,20); sin embargo, para Lucas, la ciudad de David es Belén, porque si
David ejerció en Jerusalén la realeza (2 Sam 5,7-9), en Belén había sido pastor
(1 Sam 16,11). Con esta preciosa indicación, el evangelista está preparando la
acogida por parte del lector de la singular manifestación del hijo de Dios.
Sorprende que María, a pesar de estar
encinta, sea definida prometida esposa, como en el momento del
anuncio del ángel (Lc 1,27). La situación es embarazosa: José y María esperan
un hijo. La irregular situación de los dos esposos es motivo de escándalo: a
dos esposos prometidos no les estaba permitido viajar juntos, y además,
el cabeza de familia estaba autorizado a realizar el registro por todos sus
familiares, por lo que la presencia de las mujeres no era necesaria.
El viaje desde Nazaret hasta Belén suponía alrededor de cuatro o cinco
días de duro camino, lo cual estaba fuera del alcance de una mujer en avanzado
estado de gestación. Sólo en los primeros meses del embarazo lo habría podido
afrontar. Así pues, para el evangelista, María y José se encuentran ya desde
hace tiempo en Belén para el censo, y los días del alumbramiento sobrevienen mientras estaban allí. Expresión que no
significa que María iba rompiendo aguas al entrar en Belén. Se trata de un
suceso plenamente natural y humano.
Solo aparece María, José no interviene ni en
la concepción ni aparece en el nacimiento (históricamente sí que estaría pero
el texto teológico/catequético no lo pone).
El nacimiento
Y dio a luz a su hijo
primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían
sitio en la posada. Podría
haber puesto hijo único. ¿Quiere
decir esto que después María tuvo otros hijos? Estas preguntas son propias de
alguien que no entiende lo que está leyendo porque no lo lee en clave correcta.
Se trata de un texto catequético/teológico, por eso, aunque Jesús es “el hijo
único que físicamente tiene María”, el evangelista pone primogénito, porque catequética y teológicamente hablando todos
somos hijos de María, y todos somos hijos de Dios, pero Jesús (el hermano
primogénito) está en relación especial con Dios y con María.
Todos los detalles que siguen, pañales,
pesebres… además de reales e históricos tienen un carácter simbólico pues están
cargados de alusiones al Antiguo Testamento. Veamos algunos.
·
El
término pesebre designa al comedero
de los animales que suele estar al fondo de la cueva excavada en la misma
piedra y que está repetido tres veces de manera constante (vv.7.12.16) ¿Esto es
histórico? Claro que sí, es el lugar donde se daba a luz porque es la parte más
profunda y calentita de la casa, al tiempo que se libra al resto de la casa de
la impureza de la sangre que hay en todo parto. Al mismo tiempo, evoca el texto
de Isaías (1,3): Conoce el buey a su señor y el asno el pesebre de su amo. Israel, en
cambio, no conoce... que
ha traído a nuestros belenes las figuras de la mula y el buey.
El niño en el pesebre es el símbolo del
sustento que Dios nos manda a nosotros, su pueblo, para que hagamos el tránsito
por el éxodo de esta vida. Es el nuevo maná que nace en BET-LEN, la casa del pan, y que nos dice: Yo soy el pan vivo, el que come de este pan
vivirá eternamente.
Además hay que añadir que pesebre tallado en roca, al fondo de una
cueva, nos lleva al recuerdo que en su definitivo nacimiento (resurrección) va
a tener lugar en otro banco excavado en la roca al fondo de una cueva. Aquí, el
pesebre excavado en una roca, es signo del nacido; allí el banco de piedra del
sepulcro, es signo del re-nacido;
·
Los pañales. Algunas
interpretaciones identifican este término al principio, en el nacimiento de
Jesús, con la sábana del sepulcro. Es curioso notar, al menos, el paralelismo
entre estos dos textos de Lucas:
|
María:
|
|
José de Arimatea
|
|
Dio a luz a su hijo primogénito,
|
|
Lo bajaron de la
cruz,
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lo envolvió en pañales
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lo envolvieron en un lienzo/sábana
|
|
y lo acostó en un pesebre
|
|
y lo acostaron en
un sepulcro
|
Y no hay quien falta
y vea actualmente en estos pañales los manteles de la mesa del altar.
·
El
término “katalima” que, generalmente, se traduce por posada, no es correcto. Quiere decir sala de una casa, alojamiento.
Dios cuando viene al mundo no viene como un forastero a un albergue, sino como
alguien que viene a darse como alimento en un cenáculo, “katalima”. El
profeta Jeremías (Jr 14, 8) compara al Señor con un viajero que es hospedado
por una noche, pero nadie parece advertir su presencia. Exactamente igual hará
Israel, que no se percatará del nacimiento del Hijo de Dios: Vino a su casa
y los suyos no lo recibieron (Jn 1,11). El Esperado de los tiempos, después
de todo, no era tan deseado[4].
Del nacimiento de Jesús solo tenemos un
versículo (v.7). Este nacimiento viene interrumpido por el anuncio a los
pastores. El nacimiento importa poco porque es normal. Importa mucho más
describir los beneficios que el nacimiento de ese niño trae.
Los
pastores
Los primeros en ser avisados son los más
marginados de la sociedad: los pastores.
Nosotros hemos llenado a los pastores de bucolismo con sus corderos al hombro a
visitar el portal. Sin embargo, el sentido de los pastores es mucho más rico: Dios ha venido al mundo y viene a lo más
profundo, lo más bajo, lo más excluido: entre judíos, los pastores (Lucas);
entre paganos, los magos (Mateo).
A los que la religión ponía fuera con “llanto
y rechinar de dientes” ahora reciben un concierto. Ni una palabra de condena
(sois impuros, no vais al templo…) sino el anuncio de una gran alegría.
A ese bajo concepto de los pastores como
gente despreciable, impura y, en consecuencia los primeros que el Mesías cuando
viniese los iba a fulminar con su rayo, se ha llegado por normas y leyes
humanas que establecen arbitrariamente como es Dios y lo que a Dios le gusta y
le disgusta. En la medida que encasillas
a Dios con tus normas humanas, probablemente te estás alejando de él.
La estructura
del anuncio a los pastores es:
-
anuncio
(v. 8-12);
-
un
himno celeste (v. 13-14);
-
comprobación
de lo anunciado (v.15-20. Cfr. Día 1 de Enero. Solemnidad de Santa María de
Dios)
Anuncio
El ángel que se aparece en mitad de la noche
nos recuerda al ángel liberador del éxodo. Sólo que aquel liberaba matando al
enemigo y éste llena de luz.
El contexto nos recuerda a la noche de la
pascua, la noche de la salvación, por eso también en la noche de la Resurrección
(es el nuevo nacimiento en el que también aparecen ángeles Lc 24,4). Nacimiento
y Resurrección, nuevo y definitivo nacimiento, significan lo mismo y ambos
están relacionados con la Pascua de Egipto, sólo que la liberación no es matar
a nadie sino iluminar a todos (lo mismo ocurre con el tema de la paz: el
Nacimiento de Jesús es la paz para todos, 2,14; Este será el saludo del
Resucitado, paz a vosotros, 24,36).
La
gloria y la luz envuelven a los pastores y no al niño, ni a María ni a la casa.
Quien admite la luz va a ser capaz de ver y oír los cantos del cielo en su vida
y escuchar el mensaje. Quien escucha la voz porque ha admitido la luz, es capaz
de ver en lo sencillo (una casa, un niño, una madre, todo sin destellos
sobrenaturales) la fuerza salvadora de Dios. El ángel del Señor, y su mensaje son la luz salvadora, del ser
humano depende aceptarlo o no.
·
Hoy en la ciudad de
David...
es intemporal porque en Dios no hay tiempo, todo es presente y vuelve a
recalcar que es Señor –Salvador en la línea de la universalidad (no Augusto). Y
que es en la ciudad de David y Mesías, en la línea mesiánica del
judaísmo.
·
La señal no tiene nada de
extraordinario: que un recién nacido esté envuelto
en pañales y recostado en lo más
profundo y calentito de la casa, eso es lo que todo el mundo hacía.
·
Himno celeste. Cuando Dios viene, y
viene siempre, y es acogido, se unen el cielo y la tierra, Dios y el hombre, y
la gloria celeste trae la paz terrestre. La alegría en la esfera de Dios, ejercito celestial, es inmensa, coros
que cantan la salvación, pero en la noche del mundo sólo han encontrado a los
más marginados que velaban. Sólo el que vela, ve y oye, la gloria lo envuelve y
sus tinieblas quedan disipadas.
·
Gloria a Dios en el
cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama. ¿Sólo con estos se
complace Dios? ¿Sólo para estos hay luz y paz? No. La paz del Señor no está
determinada a los hombres de buena
voluntad sino a los hombres de su
benevolencia, de su buena-voluntad, a los que tiene voluntad de salvarlos,
es decir, a todos. La voluntad salvadora de Dios es universal por su parte. Es
el hombre el que elige, responde o no.
El texto narra la normalidad de Dios, y es en
esa normalidad donde hemos de descubrir su luz y su palabra. Los poderosos no
se enteraron porque sus potentes antenas parabólicas y su red universal no
captan lo humilde.
[1] Hemos divido el texto en varios apartados para una mayor
comprensión del mismo: contexto, nacimiento, pastores, anuncio.
[2] Hemos de tener en
cuenta la estructura del evangelio de Lucas, en el capítulo 2. Jesús:
-
Es el hijo del mundo (Lc 2,1-20). Narra
su nacimiento: bajo el imperio romano, en un censo universal, totalmente
humano, mundano; todo situado en Belén.
-
Es hijo del pueblo (Lc 2,21-40). Narra
su circuncisión: totalmente judío; todo él situado en Jerusalén.
-
Es Hijo de Dios (Lc 2,41-52). Narra
su mayoría de edad y su manifestación a la institución; es un interludio, pero
la estancia es en Nazaret. Se manifiesta como Hijo de Dios: ¿no sabéis que
debo estar en la casa de mi padre?
[3] La Biblia consideraba el censo del pueblo como un sacrilegio inspirado
por el diablo, que de ese modo usurpaba el papel de Dios, el único señor de su
pueblo (Se alzó Satanás contra Israel, e incitó a David a hacer el censo del
pueblo, 1 Cr 21,1).
[4] Comenta A. Maggi, Los evangelios de la infancia, en studibiblici.it : “Las viviendas de Palestina se componían, habitualmente, de una única
habitación. En ella, se cocinaba y se comía durante el día; por la noche, toda
la familia –desde los abuelos hasta los nietos- se acostaba en su interior,
yaciendo sobre unas esteras colocadas por tierra (Lc 11,7). Este entorno
promiscuo era el menos adecuado para el nacimiento de un crío, sobre todo si
tenemos en cuenta que, para la religión judía, el parto hacía impura a la mujer
(“Cuando una mujer conciba y tenga un
hijo varón, quedará impura durante siete días”, Lv 12,1). La mujer que
da a luz es impura e infecta todo cuanto toca y a todas las personas que se le
acercan...”.

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