CARTA DE MI AMIGO EL PSICÓLOGO (I)
Nuestro
amigo, el coronavirus.
Estamos
viviendo un momento histórico. Seguramente, con el tiempo, los libros de
historia recordaran esta etapa del siglo XXI en la que ha aparecido el famoso
Co-vid19 y espero que para bien.
Sinceramente,
no creo que esto acabe con nosotros, eso es imposible a mi parecer (aunque no
soy epidemiólogo ni virólogo); pero lo que sí va a hacer es darnos un baño de
humildad a los seres humanos del mundo occidental.
Creo,
y estoy bastante convencido de ello, de que vivimos en una sociedad
excesivamente cómoda y segura, donde la abundancia nos rodea.
Creo
también que pese a que la abundancia nos envuelve, nuestro estilo de vida no
nos permite verla, por lo que no la
valoramos nada de nada. Sin duda, este hecho está tras la oleada creciente
de depresiones y ansiedades, pues vivimos cargados de exigencias y
exageraciones de la realidad que no le sientan nada bien a nuestras emociones.
Pues bien, sin quererlo, estoy convencido también que nuestro nuevo amigo, el
coronavirus, nos va a echar una mano con esto.
No caigamos en brazos del
catastrofismo, seamos cautos y sigamos los pasos que nos
están dando desde las instituciones (que es información racional y científica)
¡No se va a acabar el mundo! Y, además, veamos el lado sensato de todo esto.
Aquí os presento mis argumentos para ver esta situación como algo positivo y
saludable, sin estrés, desesperanza, agobio o miedo; sino como una oportunidad
para mejorar y vivir una vida más V-I-D-A, más real y natural y, por lo tanto,
más saludable emocionalmente:
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