viernes, 13 de marzo de 2020


CARTA DE MI AMIGO EL PSICÓLOGO (I)

Nuestro amigo, el coronavirus.

Estamos viviendo un momento histórico. Seguramente, con el tiempo, los libros de historia recordaran esta etapa del siglo XXI en la que ha aparecido el famoso Co-vid19 y espero que para bien.

Sinceramente, no creo que esto acabe con nosotros, eso es imposible a mi parecer (aunque no soy epidemiólogo ni virólogo); pero lo que sí va a hacer es darnos un baño de humildad a los seres humanos del mundo occidental.

Creo, y estoy bastante convencido de ello, de que vivimos en una sociedad excesivamente cómoda y segura, donde la abundancia nos rodea.
Creo también que pese a que la abundancia nos envuelve, nuestro estilo de vida no nos permite verla, por lo que no la valoramos nada de nada. Sin duda, este hecho está tras la oleada creciente de depresiones y ansiedades, pues vivimos cargados de exigencias y exageraciones de la realidad que no le sientan nada bien a nuestras emociones. Pues bien, sin quererlo, estoy convencido también que nuestro nuevo amigo, el coronavirus, nos va a echar una mano con esto.

No caigamos en brazos del catastrofismo, seamos cautos y sigamos los pasos que nos están dando desde las instituciones (que es información racional y científica) ¡No se va a acabar el mundo! Y, además, veamos el lado sensato de todo esto. Aquí os presento mis argumentos para ver esta situación como algo positivo y saludable, sin estrés, desesperanza, agobio o miedo; sino como una oportunidad para mejorar y vivir una vida más V-I-D-A, más real y natural y, por lo tanto, más saludable emocionalmente:

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