DOMINGO 2º DE CUARESMA:
¡QUE BIEN ESTÁ AQUÍ CONTIGO, SEÑOR!
Al final de la semana, con tantas
cosas pendientes: planes, exigencias, tareas por hacer… Necesito un tipo
gratuito.
Tan solo estar, ser. Pero ser y estar
contigo…
Mirarte y dejar que me mires y así poder
conectar con lo más profundo de mi existencia.
La lectura de hoy es del evangelio de
Mateo… (Ir al evangelio de hoy)
Y ahora, venid,
venid conmigo a un lugar tranquilo y
descansad en mi vuestro cansancio.
Dejad que os cure las heridas que el
trabajo por el Reino os ha dejado,
reponed con mi pan vuestras fuerzas
con mi vino alegraos el corazón.
Y ahora venid…
Que necesarios son esos momentos de
intimidad como el que pasan Pedro, Santiago y Juan con Jesús. Es en uno de esos
momentos en los que Jesús se transfigura. Y los tres discípulos entienden que
su Maestro es también su Señor.
A mí también me invita Jesús a
apartarme con él. Por eso estoy aquí ahora…
La
voz que escuchan los discípulos confirma lo que pensaban
sobre quien era Jesús. Su unión con el Padre es tan especial, que la voz que
pronuncia el Padre revela a los tres discípulos que Jesús es el hijo predilecto, especial. ¿Quién es Jesús para mí? ¿Cómo confieso
que Jesús es el hijo predilecto de Dios?
¡Qué
bien se está aquí! Pedro, Santiago y Juan se quieren
quedar allí, arriba, en la montaña porque se sienten muy a gusto con Jesús.
Pero tras la revelación, Jesús les
invita a levantarse y bajar a los polvorientos caminos de Israel. El encuentro
con el Señor nos lleva a caminar con él, a seguirle y a servirle.
Leo de nuevo el relato…
Es tiempo de amigos, en el que
comparten algo íntimo. Miro, contemplo la escena del evangelio para que yo
pueda percibir también quien es Jesús…
Como Pedro también puedo decirle a
Jesús como me siento en su presencia, o sino la siento le digo cuanto deseo
sentirla…
Que esta oración a lo largo de la
semana pueda repetirme y recordar en mi interior: ¡Qué bien se está contigo, Señor! ¡Qué bien se está contigo, Señor!
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