miércoles, 29 de abril de 2020

Olor a Cristo - IV Domingo de Pascua - ZENIT - EspanolIV SEMANA DE PASCUA


DOMINGO

"EL BUEN PASTOR"


Juan 10,1-10
Yo soy la puerta. La alternativa de Jesús

Litúrgicamente, en este cuarto domingo de Pascua, ya no se narran los encuentros de Jesús Resucitado y la experiencia pascual de los discípulos/comunidad. Ahora el acento está puesto en cómo es esa relación entre la comunidad y el Resucitado. Lo mismo ocurre con los evangelios de los domingos siguientes, caracterizados por la presencia del yo de Jesús:
·       Yo soy la puerta (Domingo 4 de Pascua).
·       Yo soy el camino, la verdad y la vida (Domingo 5 de Pascua).
·       Yo os enviaré un defensor (Domingo 6 de Pascua).
·       Yo estoy con vosotros todos los días (Ascensión).
·       Yo soy el agua viva (Pentecostés, Misa de la Vigilia).

1.      TEXTO
10 1En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; 2pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 
3A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 
4Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: 5a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
6Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: 7En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 
8Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. 
9Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. 
10El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

2.      COMENTARIO
10 1En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido;
Los interlocutores son los fariseos con los que Jesús está disputando por causa de la curación del ciego de nacimiento: Yo he venido a este mundo para que los que no ven vean, y los que ven se queden ciegos. Al oír esto, algunos fariseos que estaban con él le preguntaron: ¿Somos también nosotros ciegos? Jesús les dijo: Si fueseis ciegos, no tendríais culpa; pero como decís que veis, seguís en pecado (Jn 9,39-41).

El lugar es el atrio del Templo donde se ha desarrollado el enfrentamiento del capítulo 9 y que aún continúa. El tiempo es la fiesta de la Dedicación, en la que se celebraba la purificación del Templo por Judas Macabeo después de la profanación llevada a cabo, hacia el año 164, a.C, por Antíoco IV Epifanes. 
Jesús se presenta como el nuevo y definitivo pastor, para expresar las relaciones de Dios con su pueblo. Ahora Jesús es la puerta. Saca a sus ovejas del Templo, del redil. Ya no habrá redil. Cristo es puerta siempre abierta por donde se pude entrar y salir libremente. Es la puerta donde se pude encontrar la plenitud del ser y del existir, por donde se accede a las verdes praderas del Salmo 23. El aprisco es el atrio del Templo. Los representantes de la institución judía han asaltado el poder. Son explotadores del pueblo. Este es el pecado de los dirigentes.

Jesús está acusando a los dirigentes de ser unos explotadores, ladrones, por su afán de riqueza, de dinero y ambición que usan la violencia. Son bandidos para someter al pueblo a la miseria. Jesús no reconoce en los dirigentes el rango de pastores.

2pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. 4Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: 5a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
Solo hay un modo legítimo de acercarse a las ovejas: entrando por la puerta del recinto donde se encuentran. El que entra por la puerta es pastor. La imagen del pastorrevela la interioridad de Dios: pretende conducir a los hombres ala plena realización. Las palabras de Jesús expresan como es la relación entre el pastor y las ovejas. Por parte del pastor: 
·       Le abre el guarda. Reconoce su derecho a entrar. Jesús es el único que tiene derecho a entrar por su misión divina, por su origen y actuar, según la voluntad del Padre.
·       Las ovejas atienden/obedecen su voz. El pastor entra para cuidar a las ovejas, no para explotarlas. La voz de Jesús es un mensaje que significa liberación, saca de la tiniebla/pecado y muerte para dar la luz/vida. Se produce un conocimiento mutuo.
·       Las va llamando por su nombre. Es una relación íntima, irresistible. Para Jesús cada uno tiene rostro y nombre. Cada uno puede participar de esa vida plena que propone.
·       Las saca fuera. Saca de la institución judía a los que responden a su llamada. Es el éxodo del pastor y de las ovejas. Jesús conduce a las ovejas fuera para librarlas de la muerte. Jesús no pretende instalarse en la antigua institución y continuarla. No ha venido a renovar las instituciones de Israel, sino a crear una comunidad humana nueva.
·       Camina delante de ellas. Jesús marca el camino. Él es el camino (Jn 14,6). Los discípulos han de recorrer el mismo camino que Jesús.

Las ovejas, por su parte:
·       Lo siguen. Es la actitud del discípulo. La experiencia de vida lleva al seguimiento.Jesús no mete a sus ovejas en otro recinto. No va a crear una institución paralela a la antigua, sino a dar libertad.
·       Conocen su voz. Conocer en la Biblia expresa relación íntima, experimentar. Son palabras para hablar de las relaciones esposo-esposa, como en Cant 2,14: Paloma mía, en las grietas de las peñas, en escarpados escondrijos, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es dulce y tu rostro encantador... La voz es de la Palabra, pero también es la voz interior que, mediante el Espíritu, hace resonar a Cristo en el corazón.

6Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: 7En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
Las palabras de Jesús no son comprendidas por sus oyentes, posiblemente porque se quedaron en lo exterior de las palabras o en el sentido literal. No hay peor sordo que el que no quiere oír, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

8Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Jesús ya no habla de un nuevo redil, sino de rebaño. Hasta ahora, ha hablado de la “puerta antigua”, la del recinto de Israel, la del Templo, que solo sirve para dejar entrar a Jesús y sacar las ovejas. Ahora es el tiempo de la nueva y definitiva puerta. 
Jesús es la puerta para las ovejas. Entre Jesús y los suyos se perfilan nuevas relaciones. Una vez salidas del recinto del judaísmo, las ovejas pueden entrar por la puerta que es Jesús. Las ovejas entran en un nuevo ambiente, de naturaleza completamente distinta.
No hay ni ha habido legitimidad, sino es en función del Mesías. Es el centro de la historia, de la Revelación de Dios con el ser humano. Solo asumiendo la actitud del Mesías, entregar la vida, se pude tener acceso a las ovejas.
Los dirigentes concebían su relación con el pueblo desde el poder y el dominio, ladrones y bandidos. Ahora, se trata del cambio evangélico, de la alternativa de Jesús: entrar por la puerta. Es poner el bien del ser humano como valor supremo. Esta alternativa es la comunidad de Jesús, el lugar de la vida, de la actividad y libertad, del amor y la solidaridad mutua.

9Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. 10El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.
Quien entre por la puerta/Jesús se salvará. Quedará libre de la muerte para siempre. Vivirá la vida en plenitud, la vida definitiva: tendrá la vida en abundancia. Su vida tendrá éxito. No se perderá, no fracasará. El hombre quedará libre de la explotación, de la ambición de los poderosos. Es entrar en la comunidad de la vida. Tendrá libertad, aspiración suprema del ser humano.
Encontrará pastos. Es equivalente a nunca tendrá hambre, nunca pasará sed (Jn 6,34). El pasto es equivalente al pan de vida: él mismo. Es entrar en la comunidad del amor y de la solidaridad universal. 

Jesús, una vez más, se dirige con palabras duras a los dirigentes. El ladrón roba, asesina, sacrifica a las ovejas. Hace referencia al ganado preparado en el Templo para el sacrificio. Los animales sacrificados son imagen del pueblo, las verdaderas víctimas no son los animales, sino el pueblo mismo. Mientras el Templo se ha convertido en una casa de negocios, el pueblo está reducido a la miseria, a la muerte. Por eso ahora, la alternativa es Jesús: la puerta de la vida.
Si los jefes procuran la muerte, Jesús tiene por misión procurar la vida plena. Esta es la misión de Jesús que puede descubrirse a lo largo del evangelio. Esta es la Buena nueva de Jesús: la vida en abundancia, él es fuente y origen: yo soy la vida. Jesús es el pastor de la vida.

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