MIÉRCOLES, 20 DE MAYO
Juan 16,12-15
12Muchas
cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; 13cuando
venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no
hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo
que está por venir. 14Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y
os lo anunciará. 15Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he
dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará.
COMENTARIO
El mensaje de Jesús tiene consecuencias que los discípulos aun no sacan
y horizontes que no pueden vislumbrar. Todavía no saben cómo va
a morir Jesús ni comprenden el sentido último de su muerte.
Tampoco perciben los efectos que tendrá en la forma de contemplar e interpretar
la realidad.
Hay mucho terreno inexplorado en la verdad de Jesús, y sólo irá siendo
conocido a medida que la vida coloque a la comunidad ante
nuevos hechos o circunstancias. El
Espíritu de la verdad será el guía. No transmitirá una doctrina suya propia:
él será la voz de Jesús, y en la verdad de Jesús les irá descubriendo a los discípulos
posibilidades antes inadvertidas.
Al mismo tiempo, interpretará los acontecimientos de la historia como
dialéctica entre el mundoy el
proyecto de Dios. Así irá
guiando a los discípulos en su actividad en favor del hombre. Para acertar en
lo que conviene, los discípulos han de estar atentos, por una parte, a lo que
va ocurriendo en la sociedad y, por otra, a la voz del Espíritu que lo
interpreta.
Para
descubrir a los discípulos el significado de los acontecimientos históricos, el
Espíritu manifestará la gloria de Jesús, es decir, pondrá en evidencia
el amor que inspiró su vida y culminó en su muerte; porque sólo a través del
amor se puede conocer el ser del hombre, interpretar sus acciones y poner las
bases de la sociedad humana.
Jesús posee
en común con el Padre, en primer lugar, la gloria-amor que le ha comunicado, la
plenitud del Espíritu. No ha de concebirse como posesión estática, sino como
relación dinámica de Jesús con el Padre, relación incesante y mutua, que hace
de los dos uno e identifica su actividad. Jesús realiza así las obras del
Padre, su designio creador.
El
criterio, por tanto, para interpretar los acontecimientos se concreta en su
carácter favorable o desfavorable para la realización del ser humano, pues tal
es el designio del Padre y la expresión de su amor.
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