JUEVES, 21 DE MAYO
Juan 16,16-20
16Dentro de poco ya no me veréis, pero
dentro de otro poco me volveréis a ver.
17Comentaron entonces algunos
discípulos: ¿Qué significa eso de dentro de poco ya no me veréis, pero dentro
de otro poco me volveréis a ver, y eso de me voy al Padre?
18Y se preguntaban: ¿Qué significa ese
poco? No entendemos lo que dice.
19Comprendió Jesús que querían
preguntarle y les dijo: ¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: Dentro de
poco ya no me veréis, pero dentro de poco me volveréis a ver? 20En
verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el
mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se
convertirá en alegría.
COMENTARIO
Jesús recoge la frase pronunciada en Jn 14,19, donde se afirmaba que,
aunque el mundo dejara de verlo, los discípulos sí lo verían. Se refería
a la experiencia interior de los suyos, por la comunión de vida que iban a
tener con él.
Ahora, en cambio, trata Jesús de la comunidad en cuanto
insertada en la historia y, ocasionalmente, a la persecución. Experimentará
momentos de cercanía y de lejanía de Jesús, de los que serán prototipo la
ausencia causada por su muerte, ya no me
veréis, y de su presencia resucitada, me volveréis a ver.
El comentario de algunos discípulos revela que no han entendido lo que
significa la ausencia de Jesús, su marcha con el Padre. No comprenden que esta
ausencia es la garantía de de su futura presencia. Se subraya mucho el
desconcierto, porque la frase se repite prácticamente cuatro veces (vv. 16.17.
18.19). Siguen pensando, como Tomás, que la muerte es el final de todo.
La insistencia en el dentro de poco y la imagen
sucesiva de la mujer que da a luz
colocan las palabras de Jesús sobre el trasfondo de Is 26,14-21;
26,20s: Anda, pueblo mío...
escóndete un breve instante mientras pasa la cólera. Porque el Señor va a salir
de su morada.
Jesús repite su frase textualmente, como para inculcarla bien a los suyos. El intervalo entre ya no me veréis y me volveréis a versupone
una ausencia de Jesús, pero han de convencerse de que su desaparición es momentánea, de
que pronto volverán a verlo.
Para describir el dolor de los discípulos y la violencia
de la prueba usa Jesús los dos verbos clásicos para expresar el luto por un muerto: lloraréis y os lamentaréis. Marca así el
contraste con el mundo» y, con ello, el espectáculo que se ofrece a la vista de todos: el triunfo
del mundo sobre él y los discípulos.
Como en todo este capítulo, Jesús se refiere
en primer lugar a su propia muerte, pero
esta será el paradigma de las pruebas que habrá de sufrir la comunidad. Inmediatamente,
sin embargo, anuncia el cambio de situación, vuestra
tristeza se convertirá en alegría, gracias
a su nueva presencia.
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