sábado, 15 de agosto de 2015

SEMANA XX
MIÉRCOLES

Mateo 20,1-16

CONTEXTO
Para acercarse al sentido de la parábola hay que tener en cuenta el discurso de fraternidad (Mt 18), como en la parábola anterior, y la situación de camino hacia Jerusalén de Jesús y los discípulos. Jesús quiere establecer una comunidad nueva: el Reino de los cielos. En esta comunidad no puede haber distinción. Todos son hijos. Todo es don.
Hay dos situaciones, paralelas y conectadas, que están en la base de la parábola. Primera, la controversia de Jesús con las autoridades judías por su continua relación con personas de dudosa reputación como publicanos, pecadores, enfermos... los excluidos del círculo de santidad. Y segunda, la comunidad a la que escribe Mateo. Se percibe el conflicto producido entre los cristianos procedentes del judaísmo y del paganismo que confluyen en la misma comunidad. El encuentro entre judaísmo y cristianismo en el seno de una misma comunidad resultó complicado.
               
TEXTO
20 1Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. 2Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. 3Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo 4y les dijo: "Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido". 5Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.  6Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?". 7Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña". 8Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros". 9Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. 10Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: 12"Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno". 13El replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? 14Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. 15¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?". 16Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.
(Mt 20,1-16)

COMENTARIO
20 1Pues el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. 2Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
La viña era símbolo del pueblo de Dios, de Isarel (Cfr. Is 5,7; Sal 80,9-15). Ahora es el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, la humanidad entera. El trabajo, que es la vida en acción, no se vende, sería prostituirlo. Nace de la espontánea voluntad de ser­vicio a los demás, no solo del deseo de recompensa.
El propietario debe tener una viña muy grande porque cada vez que sale a la plaza coge a todos los que hay y, además, sale a todas horas: 6 de la mañana, 9, 12, 15, 17 horas, respectivamente; el día, hora duodécima, acababa a las 6 de la tarde. Todo el día yendo a la plaza y llamando a todos los que encuentra.

3Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo 4y les dijo: "Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido". 5Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.  6Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?". 7Le respondieron: "Nadie nos ha contratado". Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña". 8Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros". 9Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. 10Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo: 12"Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno"
El propietario solo ajusta el salario con los de la primera hora en un denario al día,  saben lo que van a cobrar y que, como cumplen todas las horas, el jornal será completo. A los de las nueve, doce de la mañana y tres de la tarde, les dice: os pagaré lo debido.  A los de la cinco de la tarde solo les dice Id. Toda la atención de la parábola recae en estos, ¿cómo se portará con ellos el señor?, ¿qué jornal recibirán?
La sorpresa está ahí: pagó a todos lo mismo. Los de la primera hora murmuran, no lo consideran justo y lo mismo piensa el oyente y el lector que escucha la catequesis y está en proceso de llegar a ser auténtico discípulo. No se quejan por ser pagados los últimos, sino por ser pagados igual. No se quejan de la paga, se quejan de la igualdad. Se quejan de la ventaja concedida a los otros. Lo que les irrita es la falta de distinción, defienden la diferencia basada en los méritos.

13Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? 14Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. 15¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?". 16Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.
La respuesta positiva de los que aceptan trabajar en la viña equivale al se­guimiento de Jesús. El don que a todos se da es el Espíritu. Dios es un patrono muy especial que se comporta de manera muy distinta a los patronos al uso, quiere formar una comunidad alternativa a las que existen, basadas en el poder y en el dinero. Dios es distinto. No sospechamos que lo que sabemos o creemos saber de Dios pueda ser un obstáculo para conocer al verdadero Dios. Nos aferramos a nuestros esquemas, nos elaboramos nuestra imagen particular de Dios y luego llega Dios y nos sorprende.

Además, la parábola nos habla de la solidaridad que puede llegar a sentir los obreros de una comunidad de hermanos. Todos somos hermanos y la menor cantidad de trabajo no se debe a la negligencia sino a la hora de la llamada. Hay que gozarse de tener un Dios tan generoso que está empeñado en llevar a todos a su viña. Lo que importa es cómo vivimos al servicio de Dios en la viña del mundo. La gracia y la misericordia de Dios se contraponen a la mentalidad religiosa judía de los tiempos de Jesús. Frente a la teología del mérito del sistema religioso se opone la teología de la gracia predicada por Jesús. Desde esta perspectiva, la salvación se alcanza por la misericordia de Dios que nos la concede a pesar de que no la merezcamos.



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