MIÉRCOLES
Mateo 20,1-16
CONTEXTO
Para acercarse al sentido de la parábola hay que tener en cuenta el
discurso de fraternidad (Mt 18), como en la parábola anterior, y la situación
de camino hacia Jerusalén de Jesús y los discípulos. Jesús quiere establecer
una comunidad nueva: el Reino de los cielos. En esta comunidad no puede haber
distinción. Todos son hijos. Todo es don.
Hay dos situaciones, paralelas y conectadas, que están en la base de la
parábola. Primera, la controversia de Jesús con las autoridades judías
por su continua relación con personas de dudosa reputación como publicanos,
pecadores, enfermos... los excluidos del círculo de santidad. Y segunda, la
comunidad a la que escribe Mateo. Se percibe el conflicto producido entre los
cristianos procedentes del judaísmo y del paganismo que confluyen en la misma
comunidad. El encuentro entre judaísmo y cristianismo en el seno de una misma
comunidad resultó complicado.
TEXTO
20 1Pues el reino de los cielos se
parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su
viña. 2Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los
mandó a la viña. 3Salió otra vez a media mañana, vio a otros que
estaban en la plaza sin trabajo 4y les dijo: "Id también
vosotros a mi viña y os pagaré lo debido". 5Ellos fueron. Salió
de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6Salió al caer la tarde y encontró
a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin
trabajar?". 7Le respondieron: "Nadie nos ha
contratado". Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña". 8Cuando
oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el
jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros". 9Vinieron
los del atardecer y recibieron un denario cada uno. 10Cuando
llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también
recibieron un denario cada uno. 11Al recibirlo se pusieron a
protestar contra el amo: 12"Estos últimos han trabajado solo
una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso
del día y el bochorno". 13El replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? 14Toma
lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. 15¿Es que
no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú
envidia porque yo soy bueno?". 16Así, los últimos serán
primeros y los primeros, últimos.
(Mt 20,1-16)
COMENTARIO
20 1Pues
el reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a
contratar jornaleros para su viña. 2Después de ajustarse con ellos
en un denario por jornada, los mandó a la viña.
La
viña era símbolo del pueblo de Dios, de Isarel (Cfr. Is 5,7; Sal 80,9-15).
Ahora es el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, la humanidad entera. El
trabajo, que es la vida en acción, no se vende, sería prostituirlo. Nace de la
espontánea voluntad de servicio a los demás, no solo del deseo de recompensa.
El propietario
debe tener una viña muy grande porque cada vez que sale a la plaza coge a todos
los que hay y, además, sale a todas horas: 6 de la mañana, 9, 12, 15, 17 horas,
respectivamente; el día, hora duodécima, acababa a las 6 de la tarde. Todo el
día yendo a la plaza y llamando a todos los que encuentra.
3Salió
otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo 4y
les dijo: "Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido". 5Ellos
fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6Salió al caer la tarde y encontró
a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin
trabajar?". 7Le respondieron: "Nadie nos ha
contratado". Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña". 8Cuando
oscureció, el dueño dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el
jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros". 9Vinieron
los del atardecer y recibieron un denario cada uno. 10Cuando
llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también
recibieron un denario cada uno. 11Al recibirlo se pusieron a
protestar contra el amo: 12"Estos últimos han trabajado solo
una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso
del día y el bochorno"
El propietario solo ajusta el salario con los de la primera hora en un
denario al día, saben lo que van a
cobrar y que, como cumplen todas las horas, el jornal será completo. A los de
las nueve, doce de la mañana y tres de la tarde, les dice: os pagaré lo debido. A los
de la cinco de la tarde solo les dice Id.
Toda la atención de la parábola recae en estos, ¿cómo se portará con ellos el
señor?, ¿qué jornal recibirán?
La sorpresa está ahí: pagó a todos lo mismo. Los de la primera hora
murmuran, no lo consideran justo y lo mismo piensa el oyente y el lector que
escucha la catequesis y está en proceso de llegar a ser auténtico discípulo. No
se quejan por ser pagados los últimos, sino por ser pagados igual. No se quejan
de la paga, se quejan de la igualdad. Se quejan de la ventaja concedida a los
otros. Lo que les irrita es la falta de distinción, defienden la diferencia
basada en los méritos.
13Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? 14Toma
lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. 15¿Es que
no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú
envidia porque yo soy bueno?". 16Así, los últimos serán
primeros y los primeros, últimos.
La
respuesta positiva de los que aceptan trabajar en la viña equivale al seguimiento
de Jesús. El don que a todos se da es el Espíritu. Dios es un patrono muy especial que se
comporta de manera muy distinta a los patronos al uso, quiere formar una
comunidad alternativa a las que existen, basadas en el poder y en el dinero.
Dios es distinto. No sospechamos que lo que sabemos o creemos saber de Dios
pueda ser un obstáculo para conocer al verdadero Dios. Nos aferramos a nuestros
esquemas, nos elaboramos nuestra imagen particular de Dios y luego llega Dios y
nos sorprende.
Además, la parábola nos habla de la solidaridad que puede llegar a sentir
los obreros de una comunidad de hermanos. Todos somos hermanos y la menor
cantidad de trabajo no se debe a la negligencia sino a la hora de la llamada.
Hay que gozarse de tener un Dios tan generoso que está empeñado en llevar a
todos a su viña. Lo que importa es cómo vivimos al servicio de Dios en la viña
del mundo. La gracia y la misericordia de Dios se contraponen a la
mentalidad religiosa judía de los tiempos de Jesús. Frente a la teología del
mérito del sistema religioso se opone la teología de la gracia predicada por
Jesús. Desde esta perspectiva, la salvación se alcanza por la misericordia de
Dios que nos la concede a pesar de que no la merezcamos.
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