VIERNES
Mateo 22,34-40
CONTEXTO
Enterados los fariseos del descalabro saduceo (Mt 22,33-33) por la
admiración que las palabras de Jesús suscitaban entre la gente, acerca del tema
de la resurrección, se acercan a Jesús para proponerle una nueva cuestión
comprometida: ¿cuál es el mandamiento mayor?
Todos los enfrentamientos habidos con Jesús a lo largo de su ministerio
tienen su reflejo en estas controversias finales de la explanada del templo, donde
quedan claros los dos talantes que hay en la vida:
·
El de
Jesús: que da plenitud. Coloca al ser humano en primer lugar, trae vida en
plenitud, enseña un camino de entrega.
·
El
opuesto: que quita vida. Coloca en primer lugar el culto a Dios, cree en un
dios de muertos, enseña un camino de ambición, es el mercado del templo.
Es el enfrentamiento entre dos opciones
opuestas.
TEXTO
34Los
fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un
lugar 35y uno de ellos, un doctor de la ley le preguntó para ponerlo
a prueba: 36Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? 37El
le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con
toda tu mente.38Este mandamiento es el principal y primero. 39
El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40En
estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas.
COMENTARIO
34Los
fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un
lugar 35y uno de ellos, un doctor de la ley le preguntó para ponerlo
a prueba: 36Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?
Aunque algunos reclamaban el primer lugar para el amor de Dios, sin
embargo, dominaba la impresión de que el mandamiento más importante, que resumía
la Ley entera, era la observancia del sábado.
Jesús a lo largo de su ministerio se lo ha saltado con mucha frecuencia.
Ahora, para ponerlo a prueba,
para pillarlo en un renuncio, le proponen esta cuestión. “Ya que
entiendes tanto de la Sagrada Escritura dinos, ¿qué es lo más importante para
Dios, cual es la expresión suprema de su voluntad, lo primero en el
comportamiento del hombre?
Jesús va a contestar diciendo: servir. Amar a Dios que no es otra cosa
que amar a los demás, esto es, servir.
37El
le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con
toda tu mente.38Este mandamiento es el principal y primero. 39
El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40En
estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas.
Jesús contesta que el primer
mandamiento es amar a Dios, pero ese amor a Dios no se deriva del culto
religioso, del cumplimiento del Sabbat/sábado, sino del amor al hombre, que es
la imagen de Dios. Jesús tira por tierra
la pretensión de muchas piedades que, como los fariseos, pretenden honrar a
Dios olvidándose de la persona humana.
El primer mandamiento como dice la “Shema” es adherirse a Dios totalmente:
·
Con todo
el sentimiento, corazón.
·
Con toda
la fuerza vital, alma.
·
Con toda
tu racionalidad, mente.
El amor no basta con que sea un mero sentimiento, sino que ese
sentimiento sea la fuerza, la dirección de toda tu vida (alma), y que todo sea asumido racional (mente). Ahora
bien, esta adhesión a Dios supone adhesión a la conducta de Dios. Dios es el
gran bienhechor del hombre, lo recrea, lo llena de vida.
Dios no es un “narciso” que se dedica a adorarse a sí mismo y a echarse
incienso y a hacerse liturgias.
Dios es el que se entrega totalmente a favor del ser humano. Nuestras
liturgias simbolizan esa entrega. Si eso no existe, nuestras liturgias son humo
que para nada valen.
Una vez más, la trampa que le tienden a Jesús se convierte en trampa para ellos: “Vuestra piedad es
falsa y vuestra concepción acerca de que se resume la voluntad de Dios también.
La voluntad de Dios y su mandato principal no es el cumplimiento riguroso del
Sabbat, sino el amor a Dios cuya primera manifestación no es el cuto a él, sino
el amor al ser humano”.
Ellos que van presumiendo de justos y conocedores de la voluntad de Dios
y cumplidores de su ley, la incumplen sin parar pues les importa más el culto
que el bien del hombre, más el Sabbat que la plenitud del ser humano en nombre
de Dios.
El único Señor es Dios. No hay dos señores: ni los dirigentes que
explotan al pueblo haciendo del templo un mercado; ni los Césares que explotan
al pueblo haciendo del mundo un sitio de señores que cobran tributos a
siervos; ni los que viven como si solo
tuviésemos esta vida; ni los que viven pensando que solo importa el culto a
Dios, al contrario: es haciendo el bien al hombre como se da el verdadero culto
a Dios, y eso nos proporciona la vida en plenitud. El verdadero amor de Dios es
el que se traduce en amor al hombre, no en el cumplimiento escrupuloso del
Sabbat.
La originalidad de Jesús no está en enunciar dos mandamientos, que ya
eran bien conocidos para la piedad judía, sino en la equiparación de uno con el
potro y en la centralidad y primacía que les da. El primero no significa primero
entre varios, sino el primero de todos, el que da sentido a los demás; segundo
no significa menor rango, sino tan importante como el primero. Es explicación
del primero, por lo tanto igual al primero. La prueba de que amamos a Dios es
que amamos a los demás y amando a los demás estamos seguros de que amamos a
Dios.
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