sábado, 15 de agosto de 2015

SEMANA XX
VIERNES

Mateo 22,34-40

CONTEXTO
Enterados los fariseos del descalabro saduceo (Mt 22,33-33) por la admiración que las palabras de Jesús suscitaban entre la gente, acerca del tema de la resurrección, se acercan a Jesús para proponerle una nueva cuestión comprometida: ¿cuál es el mandamiento mayor?
Todos los enfrentamientos habidos con Jesús a lo largo de su ministerio tienen su reflejo en estas controversias finales de la explanada del templo, donde quedan claros los dos talantes que hay en la vida:
·         El de Jesús: que da plenitud. Coloca al ser humano en primer lugar, trae vida en plenitud, enseña un camino de entrega.  
·         El opuesto: que quita vida. Coloca en primer lugar el culto a Dios, cree en un dios de muertos, enseña un camino de ambición, es el mercado del templo.  
Es el enfrentamiento entre dos opciones opuestas.  

TEXTO
34Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar 35y uno de ellos, un doctor de la ley le preguntó para ponerlo a prueba: 36Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley? 37El le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente.38Este mandamiento es el principal y primero. 39 El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas.

COMENTARIO
34Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar 35y uno de ellos, un doctor de la ley le preguntó para ponerlo a prueba: 36Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?
Aunque algunos reclamaban el primer lugar para el amor de Dios, sin embargo, dominaba la impresión de que el mandamiento más importante, que resumía la Ley entera, era la observancia del sábado.
Jesús a lo largo de su ministerio se lo ha saltado con mucha frecuencia. Ahora, para ponerlo  a prueba,  para pillarlo en un renuncio, le proponen esta cuestión. “Ya que entiendes tanto de la Sagrada Escritura dinos, ¿qué es lo más importante para Dios, cual es la expresión suprema de su voluntad, lo primero en el comportamiento del hombre?
Jesús va a contestar diciendo: servir. Amar a Dios que no es otra cosa que amar a los demás, esto es, servir.

37El le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente.38Este mandamiento es el principal y primero. 39 El segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas.
Jesús contesta que el primer mandamiento es amar a Dios, pero ese amor a Dios no se deriva del culto religioso, del cumplimiento del Sabbat/sábado, sino del amor al hombre, que es la imagen de Dios.  Jesús tira por tierra la pretensión de muchas piedades que, como los fariseos, pretenden honrar a Dios olvidándose de la persona humana.
El primer mandamiento como dice la “Shema” es adherirse a Dios totalmente:
·         Con todo el sentimiento, corazón.
·         Con toda la fuerza vital, alma.
·         Con toda tu racionalidad, mente.
El amor no basta con que sea un mero sentimiento, sino que ese sentimiento sea la fuerza, la dirección de toda tu vida (alma),  y que todo sea asumido racional (mente). Ahora bien, esta adhesión a Dios supone adhesión a la conducta de Dios. Dios es el gran bienhechor del hombre, lo recrea, lo llena de vida.
Dios no es un “narciso” que se dedica a adorarse a sí mismo y a echarse incienso y a hacerse liturgias.
Dios es el que se entrega totalmente a favor del ser humano. Nuestras liturgias simbolizan esa entrega. Si eso no existe, nuestras liturgias son humo que para nada valen.
Una vez más, la trampa que le tienden a Jesús se convierte  en trampa para ellos: “Vuestra piedad es falsa y vuestra concepción acerca de que se resume la voluntad de Dios también. La voluntad de Dios y su mandato principal no es el cumplimiento riguroso del Sabbat, sino el amor a Dios cuya primera manifestación no es el cuto a él, sino el amor al ser humano”.  
Ellos que van presumiendo de justos y conocedores de la voluntad de Dios y cumplidores de su ley, la incumplen sin parar pues les importa más el culto que el bien del hombre, más el Sabbat que la plenitud del ser humano en nombre de Dios.
El único Señor es Dios. No hay dos señores: ni los dirigentes que explotan al pueblo haciendo del templo un mercado; ni los Césares que explotan al pueblo haciendo del mundo un sitio de señores que cobran tributos a siervos;  ni los que viven como si solo tuviésemos esta vida; ni los que viven pensando que solo importa el culto a Dios, al contrario: es haciendo el bien al hombre como se da el verdadero culto a Dios, y eso nos proporciona la vida en plenitud. El verdadero amor de Dios es el que se traduce en amor al hombre, no en el cumplimiento escrupuloso del Sabbat.

La originalidad de Jesús no está en enunciar dos mandamientos, que ya eran bien conocidos para la piedad judía, sino en la equiparación de uno con el potro y en la centralidad y primacía que les da. El primero no significa primero entre varios, sino el primero de todos, el que da sentido a los demás; segundo no significa menor rango, sino tan importante como el primero. Es explicación del primero, por lo tanto igual al primero. La prueba de que amamos a Dios es que amamos a los demás y amando a los demás estamos seguros de que amamos a Dios.



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