SÁBADO
Lucas 16,9-15
9Y
yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os
falte, os reciban en las moradas eternas. 10El que es fiel en lo
poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo
mucho es injusto. 11Si, pues, no fuisteis fieles en la riqueza
injusta, ¿quién os confiará la verdadera? 12Si no fuisteis fieles en
lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? 13Ningún siervo puede
servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se
dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al
dinero.
14Los
fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se
burlaban de él. 15Y les dijo: Vosotros os las dais de justos delante
de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime
entre los hombres es abominable ante Dios.
COMENTARIO
9Y
yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os
falte, os reciban en las moradas eternas. 10El que es fiel en lo
poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo
mucho es injusto. 11Si, pues, no fuisteis fieles en la riqueza
injusta, ¿quién os confiará la verdadera? 12Si no fuisteis fieles en
lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Para Lucas, todo
dinero es iniquidad, injusto. Ahora
bien: si uno lo usa -desprendiéndose de él- para ganarse amigos, hace una buena inversión no en términos bursátiles,
ni bancarios, sino en términos humanos cristianos. El injusto dinero, como
encarnación de la escala de valores de la sociedad civil, sirve de piedra de
toque para ensayar la disponibilidad del discípulo a poner al servicio de los
demás lo que de hecho no es suyo, sino que se lo ha apropiado en detrimento de
los desposeídos y marginados.
El dinero de iniquidad es calificado en la
conclusión de la parábola como riqueza
injusta y lo ajeno, en cuanto
opuesto a la verdadera, lo importante, lo
vuestro. Y lo que vale de verdad no
es el don del dinero, sino el del Espíritu de Dios que comunica vida a los
suyos, cuánto más el Padre del cielo dará
Espíritu Santo a los que se lo piden Lc 11,13. Eso sí, para recibir el
Espíritu, que es comunicación de la vida de Dios que potencia al hombre, se
requiere el desprendimiento y la generosidad hacia los demás
13Ningún
siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al
otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis
servir a Dios y al dinero.
La parábola
termina con esta frase lapidaria. La piedra de toque de nuestro amor a Dios es
la renuncia al dinero. El amor al dinero es una idolatría. Hay que optar entre
dos señores: no hay término medio. El campo de entrenamiento de esta opción es
el mundo, la sociedad, donde los discípulos de Jesús tienen que compartir lo
que poseen con los que no lo tienen, con los oprimidos y desposeídos, los
desheredados de la tierra.
El afán de
dinero es la frontera que divide el mundo en dos. Es la barrera que nos separa
de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y
pobres, opresores y oprimidos. El ansia de dinero es el enemigo número uno que
imposibilita que el mundo sea una familia unida donde todos se sienten a la
mesa de la vida. Por eso el discípulo, para garantizarse el futuro, debe estar
dispuesto en el presente a renunciar al dinero que lleva a la injusticia y hace
imposible la fraternidad.
14Los
fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se
burlaban de él.
15Y
les dijo: Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios
conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es
abominable ante Dios.
Los fariseos
estaban escuchan do todo lo anterior. Se burlan de Jesús. Jesús les responde
que ellos se tienen por justos, de ser cumplidores de la ley, así aparentan y
se presentan ante los demás:
·
Pero hay que tener en cuenta que no cuenta, no
es valioso ser amigos del dinero o ser cumplidores;
·
Lo que cuenta es la actitud esencial y de fondo.
Dios conoce el corazón, lo que mueve a las personas: los deseos e ilusiones,
los amores y ambiciones. Es ahí donde radica la verdadera grandeza, el
prestigio, la categoría auténtica del ser humano.
·
Todo aquel que tenga en los bienes materiales su
valor supremo, es abominable para
Dios. Esta palabra hace referencia a la idolatría, a la ruptura de la alianza.
Así habría que entender el v.18:16,18 Todo el que repudia a su mujer y se casa con
otra comete adulterio, y el que se casa con una repudiada por su marido comete
adulterio.
-
Todo el que
repudie a su mujer, todo aquel que rompe la alianza con el concepto de
entrega, con el que debiera estar desposado, y se casa con otra (poder y
dinero) comete adulterio.
-
Y el que se casa
con una repudiada por su marido: y la repudiada es Jerusalén-judaísmo-templo,
que no reconoce la nueva alianza traída por Jesús, quien se desposa con esta
idea repudiada, también comete adulterio. Por tanto:
o Ni
repudiar la nueva alianza, el camino de la entrega total;
o Ni
desposarte con la antigua alianza que te despreció.
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