domingo, 1 de noviembre de 2015

SEMANA XXXI
SÁBADO
Lucas 16,9-15

9Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. 10El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. 11Si, pues, no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? 12Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? 13Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
14Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él. 15Y les dijo: Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios.

COMENTARIO
9Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. 10El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. 11Si, pues, no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? 12Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Para Lucas, todo dinero es iniquidad, injusto. Ahora bien: si uno lo usa -desprendiéndose de él- para ganarse amigos, hace una buena inversión no en términos bursátiles, ni bancarios, sino en términos humanos cristianos. El injusto dinero, como encarnación de la escala de valores de la sociedad civil, sirve de piedra de toque para ensayar la disponibilidad del discípulo a poner al servicio de los demás lo que de hecho no es suyo, sino que se lo ha apropiado en detrimento de los desposeídos y marginados.
El dinero de iniquidad es calificado en la conclusión de la parábola como riqueza injusta y lo ajeno, en cuanto opuesto a la verdadera, lo importante, lo vuestro. Y lo que vale de verdad no es el don del dinero, sino el del Espíritu de Dios que comunica vida a los suyos, cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que se lo piden Lc 11,13. Eso sí, para recibir el Espíritu, que es comunicación de la vida de Dios que potencia al hombre, se requiere el desprendimiento y la generosidad hacia los demás 

13Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
La parábola termina con esta frase lapidaria. La piedra de toque de nuestro amor a Dios es la renuncia al dinero. El amor al dinero es una idolatría. Hay que optar entre dos señores: no hay término medio. El campo de entrenamiento de esta opción es el mundo, la sociedad, donde los discípulos de Jesús tienen que compartir lo que poseen con los que no lo tienen, con los oprimidos y desposeídos, los desheredados de la tierra.
El afán de dinero es la frontera que divide el mundo en dos. Es la barrera que nos separa de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y pobres, opresores y oprimidos. El ansia de dinero es el enemigo número uno que imposibilita que el mundo sea una familia unida donde todos se sienten a la mesa de la vida. Por eso el discípulo, para garantizarse el futuro, debe estar dispuesto en el presente a renunciar al dinero que lleva a la injusticia y hace imposible la fraternidad.



14Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.
15Y les dijo: Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios.
Los  fariseos estaban escuchan do todo lo anterior. Se burlan de Jesús. Jesús les responde que ellos se tienen por justos, de ser cumplidores de la ley, así aparentan y se presentan ante los demás:
·         Pero hay que tener en cuenta que no cuenta, no es valioso ser amigos del dinero o ser cumplidores;
·         Lo que cuenta es la actitud esencial y de fondo. Dios conoce el corazón, lo que mueve a las personas: los deseos e ilusiones, los amores y ambiciones. Es ahí donde radica la verdadera grandeza, el prestigio, la categoría auténtica del ser humano.
·         Todo aquel que tenga en los bienes materiales su valor supremo, es abominable para Dios. Esta palabra hace referencia a la idolatría, a la ruptura de la alianza.
Así habría que entender el v.18:16,18 Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio, y el que se casa con una repudiada por su marido comete adulterio.

-          Todo el que repudie a su mujer, todo aquel que rompe la alianza con el concepto de entrega, con el que debiera estar desposado, y se casa con otra (poder y dinero) comete adulterio.
-          Y el que se casa con una repudiada por su marido: y la repudiada es Jerusalén-judaísmo-templo, que no reconoce la nueva alianza traída por Jesús, quien se desposa con esta idea repudiada, también comete adulterio. Por tanto:
o   Ni repudiar la nueva alianza, el camino de la entrega total;
o   Ni desposarte con la antigua alianza que te despreció.




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