sábado, 7 de noviembre de 2015

SEMANA XXXII
MARTES

Lucas 17,7-10
7¿Quien de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: "Enseguida, ven y ponte a la mesa"? 8¿No le diréis más bien: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? 9¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? 10Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer".

COMENTARIO
7¿Quien de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: "Enseguida, ven y ponte a la mesa"? 8¿No le diréis más bien: "Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú"? 9¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?
Jesús ve miedo en la petición de los discípulos. Su respuesta va dirigida al centro del temor de los discípulos. Mientras los apóstoles sigan creyendo que su fuerza radica en los medios humanos y su eficacia depende de la observancia religiosa, tendrá validez para ellos la triste comprobación de Jesús: Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, la observancia minuciosa de la Ley decid: Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer. Es curioso que muchos, en­tendiendo mal este dicho irónico de Jesús, se identifiquen con estos siervos/criados, ignorando que son hijos de Dios.

Jesús toma el ejemplo de la vida común de Israel. Un campesino que solo tiene un criado que hace, al mismo tiempo, tareas del campo y en la casa a cambio de comida, sin paga. La hacienda es pequeña y hay que hacer todo tipo de trabajos para llenar la jornada laboral.
Con esto Jesús, indica que todos somos servidores, mandados, es decir, enviados, apóstoles. La fe lleva  a un servicio humilde. Ese servicio es un deber. Vine descrito con acciones acciones/verbos con un doble sentido: labrar, pastorear, preparar la mesa, ceñirse, servir, comer, beber…
·         Hacia fuera, la misión es preparar el terreno para acoger la palabra, apacentar el rebaño que la ha recibido.
·         Hacia dentro, la misión es reponer fuerzas mediante la eucaristía, entrenarse en el servicio para cuando se salga afuera.
Pero todo ese servicio no lleva a ninguna paga. La paga es la comida y la bebida. Los discípulos están con un señor que da la propia vida. Está por amor. Y el amor es constante, sin paga. A pesar de hacerlo todo y hacerlo bien, Dios no debe nada. Todo es gracia[1]. Dios no debe nada porque nada necesita. En realidad, todo lo que hacemos puede ser un servicio de amor. Son los discípulos, nosotros, los que podemos meternos en la onda del amor de Dios. La paga es estar en esa frecuencia. El amor no se gana, se da.  

10Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer".
Hay dos tipos de siervos inútiles:
·         los que se consideran indispensables y con solo derechos;
·         y los que se consideran inútiles en el sentido de que todo es gracia, regalo. A esto llegamos si nuestra fe es como el grano de mostaza del Reino. Esta fe humilde posibilita el perdón sin límite, indispensable porque el pecado existe siempre (Lc 17,1-5) . En este sentido creemos que es en el que habla el evangelio.



[1] "Todo es gracia". Es una frase escrita por G. Bernanos en su libro Diario de un cura rural

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