sábado, 14 de noviembre de 2015

SEMANA XXXIII
LUNES

Lucas 18,35-43

35Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna. 36Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello; 37y le informaron: Pasa Jesús el Nazareno. 38Entonces empezó a gritar: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! 39Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí! 40Jesús se paró y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: 41¿Qué quieres que haga por ti? Él dijo: Señor, que vea otra vez. 42Jesús le dijo: Recobra la vista, tu fe te ha salvado. 43Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

COMENTARIO
35Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al borde del camino pidiendo limosna.
Ante la incomprensión de los discípulos respecto a las palabras de Jesús, aparece ahora un ciego. Este relato está al final del camino de Jesús hacia Jerusalén, es el último de los "milagros". También está en consonancia con el discurso de Jesús en la Sinagoga de Nazaret: El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido.... para devolver la vista a los ciegos (Lucas 4,18-19). 
La ceguera causa:
-          Inmovilidad: está sentado junto al camino, podría recorrer el camino pero no puede.
-          Dependencia, pidiendo limosna, en el sentido de que el que no se entrega no es rico.


36Al oír que pasaba gente, preguntaba qué era aquello;
Estaba ciego, pero no sordo. Anteriormente de los discípulos, Lucas nos dice que oyen pero no entienden. A este ciego le ocurre lo mismo: oye, pero no sabe que era aquello. El comienzo del cambio de situación viene por el oído, a través de la Palabra o del rumor que lleva consigo, cuando se avanza por el camino.
En medio de la ceguera de la vida y habitando a la entrada de la ciudad de la luna, de la noche (es el significado de Jericó), la luz pasa junto a él, de él depende indagar, preguntar, insistir ante los obstáculos.

37y le informaron: Pasa Jesús el Nazareno.
Nazareno tiene dos matices:
-          "Nezer": vástago de David, salvador poderoso esperado por el pueblo;
-          "Nazireo": consagrado, ungido, su unción tiene lugar en la cruz donde vuelve a aparecer como el totalmente entregado, Jesús Nazareno.

38Entonces empezó a gritar: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí! 39Los que iban delante lo regañaban para que se callara, pero él gritaba más fuerte: ¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Por el ciego comienza invocando al Mesías de poder, Hijo de David. La fe parte de lo que a uno le han transmitido y ha de hacer progresar y profundizar.
Por eso le regañan, porque no se le pude molestar al Mesías poderoso. Quieren que se calle, pero el continua gritando.
El cambio solo viene del contacto con Jesús. Después, su fe evoluciona, pasa de llamarlo hijo de David a llamar a Jesús, Señor (v.41).
Los que iban delante. No quiere decir que ya estaban convertidos. El seguidor no ha de ir al lado del maestro. Su actuación n es la correcta, regañar al que está en proceso no es el camino, por eso:
-          Jesús corrige su actuación y de increpar pasan a traérselo a Jesús;
-          La multitud de los que siguen a Jesús pasan de ser multitud a ser pueblo.

40Jesús se paró y mandó que se lo trajeran.
Ante el grito de fe, Jesús se detiene siempre. Cada persona tiene que dar sus pasos:
·         Jesús pasa por el camino, el ciego/ser humano ha de escuchar, indagar, pedir;
·         Jesús se detiene, pero el ciego tiene que hacer su camino, en medio de la ceguera se ha de acercar:
o   Guiado por otros:  mandó que se lo trajeran;
o   Y con la firme voluntad de ir: cuando estuvo cerca;

Cuando estuvo cerca, le preguntó: 41¿Qué quieres que haga por ti? Él dijo: Señor, que vea otra vez. 42Jesús le dijo: Recobra la vista, tu fe te ha salvado. 43Y enseguida recobró la vista y lo seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.

La pregunta de Jesús es demasiado evidente. ¿Qué va a querer un ciego? ¿A qué se refiere ese que vea? No es un ver físico ni una curación de tipo física, sino por el sentido de la palabra en griego,  quiere decir volver a ver la luz, restablecer la vida según la voluntad de Dios, la luz que ilumina y hace descubrir el pan de Dios en la persona, es elevar la mirada. De estar en lo más profundo de la tierra, Jericó significa luna y su relación la noche, pasar a elevar la vista hacia el que es la Luz y continuar el camino de la entrega siguiendo al que es la Luz. Esa marcha va acompañada de  la bendición de Dios que da la luz y hace posible el camino y da sentido al caminar. 

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