sábado, 14 de noviembre de 2015

SEMANA XXXIII
MARTES

Lucas 19,1-10
19 1Entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. 2En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publícanos y rico, 3trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. 4Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí. 5Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa. 6El se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. 7Al ver esto, todos murmuraban diciendo: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador. 8Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más. 9Jesús le dijo: Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. 10 Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
COMENTARIO
La historia de Zaqueo está unida con la del ciego de nacimiento (Lc 18,35ss) justamente antes. Todo  es movimiento: atravesando, corriendo, etc. Desde la oscuridad de la visión o de las riquezas a la luz del encuentro y del compartir.
 
19 1 Entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.
Jericó es una palabra que se deriva del dios de la luna, señor de la noche. En esa ciudad de la luna/noche, al ser humano que vive en la noche, le viene la salvación en forma de luz. De encuentro.

Jesús, con lo suyos, atraviesa la ciudad, subiendo a Jerusalén. Zaqueo también se pone en movimiento, tiene que  moverse deprisa, adelantarse y subirse. Jesús lo llama, el baja deprisa, la paz de la casa, el banquete, la conversión, la luz, la hospitalidad, quedarse a dormir (aunque no lo dice el texto, podemos saberlo por el contexto, por el verbo quedarse en casa, hospedarse). Con Jesús el Reino ha llegado. 

2En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publícanos y rico,
Lc nos presenta al personaje de esta escena. Se llama Zaqueo, es decir, “justo”. El nombre indica el ser de una persona. La conversión de Zaqueo consiste en hacer honor a su nombre. La vida de Zaqueo es lo contrario a lo que su nombre significa. Por eso, no es feliz. Rico pero no es feliz. Está inquieto, corre, se sube a los árboles. Tiene todo pero le falta algo.
Quiere ver a Jesús. No se trata de un “ver” físico. Es su persona entera la que esta ciega, porque todo su obrar es contrario a su ser. Su sentido de vida, ser “justo”, está frustrado. Anda inquieto, desasosegado. Solo cuando Jesús lo llama por su nombre, baja deprisa, se llena de alegría. Cuando comienza el proceso de volver a su ser, a ser “justo”, es cuando comienza la alegría.

Zaqueo, era jefe de publicanos, es decir, jefe de recaudadores y adunas. Es jefe de aquellos que se dedicaban a recoger los impuestos para los romanos. El oficio tenía muy mala fama. Eran considerados traidores, recoger impuestos para los colonizadores, y ladrones, explotadores, abusaban sin límite de dichos impuestos. Lo peor, no obstante, no era el oficio sino la persona. Jesús no invita a Zaqueo a dejar su oficio sino a ejercerlo con justicia.

De Zaqueo, además se dice que era rico. En Lucas, el rico es el prototipo del que no reconoce a Dios como dador de todo y pone su confianza en los bienes, el que se entrega frívolamente al disfrute y frustra su misión. Por lo general, el rico es el enemigo de Jesús, el que se burla de él.
Precisamente, el Reino va a atraer esta transformación. Dejarse llevar por la seducción de la riqueza, y ambición conduce a la perdición, al fracaso. Solo se pueden salvar los que inician la inversión de estos valores. Solo la riqueza que se apoya en Dios, entrega, misericordia, tiene valor permanente y procura al ser humano la salvación.

3trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura.
El ser humano es un ser de deseos, en búsqueda. En teoría, Zaqueo lo tiene todo, pero le falta lo esencial: ver sentido a la vida.
Pero, ¿cómo conocer a Jesús, si no lo había visto antes? Fácilmente. Será el que lo mire, lo llame y se auto-invite. Dios/Jesús se da a conocer a aquellos que lo buscan independientemente de quienes sean y los desprestigiados que estén.

Zaqueo trataba de ver a Jesús pero tenía dos inconvenientes:
·         a causa del gentío. El gentío son los seguidores de Jesús, en un doble sentido: por un lado, la multitud que quiere estar cerca de Jesús; por otro, la mentalidad de los seguidores que consideran que determinada gente no tiene derecho, como los recaudadores de impuestos. No tienen salvación. La multitud impide ver a Jesús, pero Jesús acaba encontrando y salvando. 
·         era pequeño de estatura. Físicamente pudiera ser que fuera pequeño. Pero esto no es lo más importante. Se trata, sobre todo, de la estatura moral del personaje. Todo aquel que se enriquece a costa de los demás, abusa o explota al prójimo, no está a la altura requerida para ver a Jesús.

  4Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.
El deseo de ver a Jesús cambia las cosas. Con el deseo viene la carrera y la búsqueda de la elevación: un sicómoro. Era una planta salvaje que, junto a la higuera y la morera, pertenecían a la familia de las moráceas. Su fruto es el higo. Simbólicamente, representaba al judaísmo, a la sinagoga. En la antigüedad era símbolo de la ciencia religiosa por la abundancia nutritiva de sus frutos.

Zaqueo, va corriendo y se sube a una higuera salvaje, símbolo del ser humano que lo tiene todo pero lleva una vida falta de sentido, trataba de ver.  ¿Qué mejor sitio para buscar sentido a la  vida que encaramarse al árbol símbolo de la ciencia religiosa, en concreto, del judaísmo? Por eso dice, tenía que pasar por allí. Es como si Zaqueo se dijera: “desde el judaísmo, ascendiendo a mi ciencia religiosa, seguro que lo veré". No hay otro camino. Zaqueo está en proceso. 

5Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa.
Y efectivamente, Jesús llega allí. Jesús siempre pasa por el lugar donde un ser humano se eleva con deseos de verlo, de dar sentido a la vida, de obtener la plenitud de la vida. Jesús,
·         levantó los ojos: Jesús/Dios es el que ve primero, es él el que hace que nazca en nosotros el deseo de verle a él y, en consecuencia, corramos, nos adelantemos, nos subamos al lugar por donde consideramos inevitablemente que tiene que pasar.   
·         le dijo: Zaqueo, date prisa, baja… La llamada por el nombre y la necesidad de que baje del sistema religioso judío al que se ha subido, hacen posible el cambio. La religión es necesaria pero lo imprescindible es el encuentro personal entre Jesús y Zaqueo. No basta ver pasar a Jesús desde el propio sistema mental, es preciso quedarme en tu casa, personalizar la fe, y de este modo vivir la conversión y descubrir el sentido. ¿Cuándo? Hoy, es decir, siempre, cada día, a cada momento.   

Por el contexto podemos deducir que Jesús paso la noche en casa de Zaqueo. La meta y el sentido del viaje que Jesús hace desde Galilea hasta Jerusalén, pasando por Jericó, era plantarle cara al judaísmo, simbolizado por la higuera. Jesús arrebata el fruto a la higuera, Zaqueo. Apenas llegue a Jerusalén lo primero que Jesús hace es sacar fuera del templo a los vendedores, dejar sin sentido aquella manera de concebir a Dios. Sin víctimas no hay sacrificios y sin estos el templo no tenía sentido.

6 Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.
Anteriormente Lc nos había dicho que era un hombre rico, pero no que fuese un hombre contento y feliz. La alegría no está ni en las cosas, rico, ni en las ideas que tengo de Dios, higuera/judaísmo, sino en el trato y la vivencia personal. Solo el encuentro personal conduce a la plenitud y a la alegría.
¿Cuáles son las razones para este cambio? Apuntamos algunas:
·         Jesús le miró, le habló, le trato de un modo diferente a como estaba acostumbrado. El se lo ganó, pero Jesús lo trato de modo distinto;
·         La gente y Zaqueo, solo cambian cuando se les trata bien, sin echarles nada en casa. La gente solo cambia cuando se le ayuda a cambiar.
-          Jesús no se fija en su historia anterior. Simplemente pone ante sus ojos otro modo de vivir y de ser, sin dejar tu pueblo y tu oficio. No propone otra manera de ser. Jesús quiere que el ser humano sea lo que está llamado a ser, lo que el nombre significa, que sea “justo”.

 7Al ver esto, todos murmuraban diciendo: Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.
Hay que gente que no entiende el modo de proceder de Jesús no de Zaqueo. ¿Quiénes? Todos. También sus seguidores, sus discípulos. Y esto da las personas está a lo largo de su camino en proceso de conversión, de aprendizaje de cómo es Dios, y en consecuencia de lo que estamos llamados a ser. Detrás de estas palabras está la resistencia de Israel a aceptar el mensaje de Jesús y la resistencia de cualquier ser humano a las cambiar las ideas que tiene de Dios y de los demás.

8Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más.
Hasta ahora Zaqueo no había dicho nada. Su primera palabra es Señor. Se ha convertido en creyente, acoge al que es la Palabra, es palabra resuena en él y lo devuelve al camino de su ser, de la justicia:
·         la mitad a los pobres. Zaqueo ya no empobrece a los demás. Es alguien que los enriquece. De acaparar pasa a ser entregado.
·         … le restituyo cuatro veces más. Las leyes romanas contemplaban el cuádruple de restitución cuando era un robo manifiesto. Zaqueo se compromete a reparar con toda justicia, todas las injusticias que había cometido.   

 9 Jesús le dijo: Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. 10Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.
Zaqueo también es hijo de Dios, hijo de Abraham, objeto de salvación del que era considerado objeto de perdición.
La misión de Jesús/Dios es buscar a quien lo busca a él. A Dios le busca quien no se siente pleno a pasar de los muchos bienes que tenga, como Zaqueo, y encontrándole descubre que la plenitud está en parecer a Jesús/Dios, en entregarse y ser justo. La salvación no es solo para los judíos, sino para todos.
A Zaqueo no le llena su vida y busca un cambio. Está lleno de cosas, pero nadie le quiere, nadie lo mira como un ser humano. Zaqueo busca el encuentro y la mirada de alguien que le mire desde lo incondicional, sin prejuicios. Este es Jesús. Dejando a un lado la fealdad de su vida injusta, ve lo elevado del hombre, ve en el hombre el rostro de Dios/Padre. Y esto es lo que provoca la conversión.
La conversión surge de la experiencia de que alguien nos mira a nuestro ser profundo y nos ha descubierto quien somos y lo que estamos llamados a ser. Por eso a la conversión le sigue la alegría y la justicia, la entrega.


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