jueves, 19 de noviembre de 2015

SEMANA XXXIII
VIERNES

Lucas 19, 45-48
45Después entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, 46diciéndoles: Escrito está: Mi casa será casa de oración; pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos. 47Todos los días enseñaba en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, 48pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.

COMENTARIO
45Después entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, 46diciéndoles: Escrito está: Mi casa será casa de oración; pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos. 47Todos los días enseñaba en el templo.
El ministerio de Judea, en Lucas, se reduce al enfrentamiento de Jesús con el Templo, con el judaísmo, con el modo de conocer a Dios. Todo el gran viaje de Jesús tenía esta meta (9,51: Tomó la firme decisión de plantar cara a Jerusalén, al judaísmo). Por eso, Jesús no entra "físicamente" en la ciudad. Todo su ministerio se desarrolla en el Templo.
Lucas sitúa este episodio al final de la vida de Jesús, previo a la pasión y muerte, como detonante final, de tal manera que lleva a las autoridades a tomar la decisión de matarlo.
·         Es difícil mantener la historicidad de este relato. Lo importante es lo sustancial: enfrentamiento de Jesús con el negocio que suponía el Templo, sus personajes, sus alrededores, el culto... Es muy difícil creer que los guardias del templo, los soldados romanos... no hicieran nada por detenerlo en aquel mismo instante.
·         Esta escena es el culmen de su camino, de plantarle cara a Jerusalén.
·         Jesús que llega como Rey, que viene a la casa del Padre, que es el Hijo, anuncia con este gesto a lo que ha venido: a purificar la religión, la relación del ser humano con Dios de todo aquello que nada tiene que ver con él. La religión, no solo oficial, sino la del poder y la ambición, que se oponen al servicio y la entrega; la religión del espectáculo y la fama, en contra de la humildad y la entrega total.
·         Se trata de expulsar del templo de la persona todos los valores simbolizados por los vendedores.

Resaltamos las palabras de Jesús:
·         Mi casa será casa de oración: es una cita de Isaías 56,7b. Esta frase forma parte de un oráculo de salvación que incluye como miembros de la casa de Dios a todos los pueblos, a Dios y a su casa tiene acceso no solo los prosélitos, sino los proscritos, los eunucos. Todos. Jesús ha venido a purificar el templo, la religión el judaísmo, de todos aquellos que se dedican a vender la salvación. Ha venido a universalizar su casa que discrimina.
·         pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos: es una cita de Jeremías 7,11. Forma parte de una imprecación contra el templo porque el culto sin justicia está vacío.
El texto nos habla simbólicamente del templo que somos cada uno, personal y comunitariamente. Y de cómo podemos estar atentos a abrir nuestra mete de modo universal y cerrarnos a todo lo que sea injusticia, ambición e idolatría.

Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, 48pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.
Esto es un resumen de los actores que interviene y de su actitud ante Jesús. Los mercaderes, realmente son:
-          sumos sacerdotes: el poder religioso.
-          escribas: la élite intelectual.
-          principales del pueblo: el poder civil. Todos, son tres, buscando una ocasión para matarlo, para acabar con él.

Todo el pueblo: pendiente de su enseñanza. El pueblo es como la viña arrendada de la parábola (Lc 20,9-19).  

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