domingo, 22 de noviembre de 2015

SEMANA XXXIV
VIERNES

Lucas 21, 29-33
29Y les dijo una parábola: Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: 30cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. 31Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
32En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. 33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

COMENTARIO
29Y les dijo una parábola: Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: 30cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano. 31Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
No es solo la parábola de la higuera, sino la dela higuera y todos los demás árboles. Tanto la higuera como la vid aparecen como símbolos de Israel. En Egipto simbolizaba la ciencia religiosa, de ahí la toman los hebreos como símbolo del pueblo y más en concreto de la sinagoga.
Esta higuera estéril es símbolo del judaísmo estéril, también está llamada a dar frutos, a tener brotes, pero junto a ella, todos los demás árboles, es decir todos los demás pueblos. Sirve para dar sentido universal a la salvación

32En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. 33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Acaba con dos reflexiones:
-          La inminencia del reino. Todo esto sucede cuando cada ser humano vive su éxodo, pasa por su pasión, muerte y resurrección y llega a la gloria. El juicio y la venida del hombre es para cada ser humano, en su momento, en su generación, en su vida, en su entrega que es su gloria.

-          Jesús insiste en la importancia de sus palabras. Más sólido que el cielo y la tierra es la palabra que los creó. Más firme y seguro que el cielo y la tierra es la realidad de la que acabo de hablar. 

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