VIERNES
Lucas 21, 29-33
29Y
les dijo una parábola: Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: 30cuando
veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el
verano. 31Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas,
sabed que está cerca el reino de Dios.
32En
verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. 33El
cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
COMENTARIO
29Y
les dijo una parábola: Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: 30cuando
veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el
verano. 31Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas,
sabed que está cerca el reino de Dios.
No es solo la parábola de la
higuera, sino la dela higuera y todos los
demás árboles. Tanto la higuera como la vid aparecen como símbolos de Israel.
En Egipto simbolizaba la ciencia religiosa, de ahí la toman los hebreos como símbolo
del pueblo y más en concreto de la sinagoga.
Esta higuera estéril es símbolo
del judaísmo estéril, también está llamada a dar frutos, a tener brotes, pero
junto a ella, todos los demás árboles, es decir todos los demás pueblos. Sirve
para dar sentido universal a la salvación
32En
verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. 33El
cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Acaba con dos reflexiones:
-
La inminencia del reino. Todo esto sucede cuando cada
ser humano vive su éxodo, pasa por su pasión, muerte y resurrección y llega a la
gloria. El juicio y la venida del hombre es para cada ser humano, en su momento,
en su generación, en su vida, en su entrega que es su gloria.
-
Jesús insiste en la importancia de sus palabras. Más sólido
que el cielo y la tierra es la palabra que los creó. Más firme y seguro que el
cielo y la tierra es la realidad de la que acabo de hablar.
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