jueves, 27 de febrero de 2020


ORACIÓN. QUE SEPAMOS DAR SENTIDO A LO QUE CELEBRAMOS

Tengo ante mí una celebración especial: puede ser la boda de unos amigos, la celebración una confirmación, la primera eucaristía de uno de mis hijos,  un bautismo… El caso es que ante eso suelen ocurrir  varias cosas y todas a la vez.

Hay gente que casi nunca pisa una iglesia, pero que esta vez, va a cercarse. Quizás sea yo sea una de esas personas que practica poco, y me resultan lejanas esas celebraciones religiosas.
También hay gente que no entiende lo que se celebra y se deja distraer por todo lo que rodea al evento: trajes, fotos, flores, bullicio, comidas…
También hay gente para quien lo importante es, de verdad, celebrar delante de Dios la vida que nace, crece, se comparte.
Sea lo que sea, que este momento de oración me ayude a darle sentido a lo que me toca celebrar.

Trata de comprender estos fragmentos de la conversación entre Jesús y la mujer samaritana en el evangelio de Juan (4, 19-21; 23-36):
Le dijo la mujer: “Señor, veo que eres profeta. Nuestros padres daban culto en este monte; vosotros en cambio decís que es en Jerusalén donde hay que dar culto”.

Jesús contestó: “Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén se dará culto al Padre. Llega la hora, ya ha llegado, en que los que dan culto auténtico darán culto al Padre en espíritu y verdad. Tal es el culto que busca el Padre. Dios es Espíritu y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad”.

La mujer repuso: “Sé que vendrá el Mesías –es decir, Cristo–. Cuando él venga, nos lo explicará todo”.

Jesús le dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.

Una celebración no es un rito vacío. No importa el puesto que ocupes, ni las ropas, los adornos, las flores, los regalos… Todo eso es solo expresión de alegría por algo mucho mayor, sino no tiene sentido.
Pienso a lo que se me invita a celebrar en la vida. Tal vez sea el pedir el futuro y la bendición para una vida que comienza. O el crecimiento en sabiduría, en hondura o fe de alguien o la consolidación del amor de una pareja. Sea lo que sea pido por ellos.

Dar culto en Espíritu y verdad es una imagen bonita.
Cualquier celebración religiosa solo tiene sentido si es una manera de hacer presente a Dios en la vida,
para que ese Espíritu de Dios brille en nuestra historia,
que las personas vayan siendo imagen de Dios cada día,
en la pasión y justicia en la que viven,
la generosidad y hondura en  la que aman,
la sabiduría con la que buscan respuestas.

Tal vez soy de los que lo pasan fatal cuando una celebración
se convierte en un circo.
Y veo un montón de gente para la que no significa nada,
ni responden, ni atienden,
ni parecen intuir lo que está en juego,
pero que eso no se convierte en mudo reproche o enfado,
al revés, ojala con mi manera de estar pueda transmitir lo que verdaderamente importa.
Tal vez yo también necesito recordar lo realmente importante:
Es Jesús que, haciéndose presente, susurra: Yo soy.

Renovaos en la mente y en el Espíritu
y vestíos de la nueva condición humana

Si voy a asistir a alguna celebración, a un sacramento,
Pienso en quien lo va a “recibir”.
pido a Dios por su vida, por su futuro, por su camino,
y convierto la oración en un deseo de bendición:

Bendice, Señor, la vida de quien se acerca a ti.
Que tu palabra se convierta en guía para su camino.
Que tu pan sea alimento en su mesa, compartido y entregado.
Que tu voz sea enseñanza para las decisiones que haya en el futuro.
Que tu vida sea escuela y modelo para su hogar y su familia.

Bendice, Señor, su pensamiento, para que te busque con criterio,
su corazón, para que ame con ternura,
sus manos, para que sepan construir, acariciar y sostener a otros,
sus pies, para que le lleven por los lugares donde hace falta tu evangelio.

Bendice, Señor, a quienes le rodean, sus gentes, amigos, compañeros,
para que en todas las vidas se vaya haciendo tu luz.

Termino este momento de oración presentándote también mi vida, Señor.
Deseo que tu Palabra, tu Luz y tu Amistad
se convierta en guía para vivir y disfrutas las celebraciones, los sacramentos, las fiestas

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