LUNES, 25 DE MAYO
Juan 16,29-33
29Le
dicen sus discípulos: Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. 30Ahora
vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que
has salido de Dios. 31Les contestó Jesús: ¿Ahora creéis? 32Pues
mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis
cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está
conmigo el Padre. 33Os he hablado de esto, para que encontréis la
paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al
mundo.
COMENTARIO
Los discípulos se alegran de la claridad de las palabras de Jesús. Aunque les había hablado de un acontecimiento futuro, se acerca la hora… (Jn ,ligado a la experiencia del
Espíritu, ellos se figuran que ya antes de la muerte y la resurrección, antes de recibir el Espíritu, les ha llegado el momento de comprender, ahora vemos que lo sabes todo. Admiran el saber
de Jesús, pues piensan que, penetrando sus pensamientos,
ha captado la pregunta que no llegaron a formular (16,19).Por
eso creen que procede de Dios. Su fe se apoya en esa ciencia que le atribuyen, considerándolo un maestro excepcional.
Jesús se muestra escéptico ante semejante motivación. La fe
verdadera consiste sobre todo en darle la confianza él levantado en la
cruz, como manifestación suprema del amor de Dios (3,16) y de su fuerza salvadora.
Jesús conoce a los suyos mejor de lo que se conocen ellos mismos. La inadecuación de la fe de los discípulos se va a mostrar cuando se enfrenten
con la realidad de su muerte en cruz.
Jesús evoca la imagen del rebaño disperso: ante su detención y condena, que van a destruir
toda esperanza de triunfo terreno, todos ellos se dispersaran, desertarán.
El versículo 33 termina el desarrollo sobre la persecución de los discípulos
por parte del mundo, comenzado en Jn 15,18. Comprendiendo lo dura que va a ser
para ellos su marcha y el formidable enemigo con el que habrán de
enfrentarse, Jesús quiere tranquilizar a los suyos. Será la
unión con él la que les asegure la paz que les deseaba como despedida
(Jn 14,27). Esta paz va a estar amenazada por la presión del orden injusto en medio del cual
se encuentran (12,25; 13,1). La persecución será inevitable, tendréis
luchas, pero no será señal de derrota. La victoria del mundo sobre
Jesús va a ser sólo aparente, porque él ha
vencido el odio con el amor y vive para siempre. Lo mismo, cada vez
que el mundo crea vencer, confirmará su fracaso.
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