LUNES, 11 DE MAYO
LUNES
Juan 14,11-18
11Creedme:
yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. 12En verdad, en verdad os digo: el
que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo
me voy al Padre.
13Y
lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el
Hijo. 14Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. 15Si
me amáis, guardaréis mis mandamientos. 16Y yo le pediré al Padre que
os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, 17el Espíritu
de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce;
vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. 18
No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
COMENTARIO
Obras, "erga" en griego,tiene sentido pasivo, las obras realizadas. Son
acciones a favor del ser humano y a, la vez, manifiestan al Padre. Son obras
del Padre por las que se realiza su designio, su proyecto, su plan: dar vida en
abundancia a la humanidad. Estas obras
son el testimonio del Padre a favor de su hijo. Por ellas se llega a la fe en
que Jesús es el enviado de Dios/Padre.
No hacer caso a estas obras como
testimonio delata una situación de pecado.
Al consistir estas obras en acciones que
dan al ser humano fuerza/libertad/plenitud de vida quien conozca al Hijo ha de
reconocer la acción el Padre acción en ellas. La acción de Dios es comunicar
vida por amor. Las obras de Jesús son señales,
símbolos de lo visible. Por la fe llevan al conocimiento de la presencia de
lo divino, el ámbito del Padre.
Las obras de los discípulos son las mismas que las de Jesús. Es realizar el plan de
Dios/Padre (dar vida, comunicar el Espíritu) al estilo de Jesús, a través de la
adhesión activa y continúa por la entrega de sí mismo a los demás. La situación
de la humanidad ha de ser un estímulo a realizar las obras de Jesús que
manifiestan el amor de Dios. No se trata de señales portentosas ni
espectaculares, sino el trabajo por la liberación y la vida del ser humano. La
comunión entre Jesús y su comunidad es tan estrecha que de la misma forma que
Jesús expresa/simboliza al Padre, la comunidad debe expresar/simbolizar a él.
Desde esa comunión cualquier cosa que los discípulos pidan al Padre en el
nombre de Cristo, él la realizará.
La comunidad de Jesús tiene que recorrer
un camino, en un dinamismo de vida, de progresión. Su término pude ser el éxito
(madurez, el pleno desarrollo de las facultades) o el fracaso (decadencia,
ruina), pero es Jesús quien marca la dirección en la que el ser humano se
realiza, el camino que él ha abierto en dirección a la solidaridad, a la
entrega y al amor creciente. Este es el camino del éxito, de la vida
definitiva. Y al mismo tiempo, Jesús comunica su vida, el Espíritu, para
recorrer ese camino. El Espíritu empuja al ser humano por el camino, Cristo,
hacia la meta, hacia el encuentro final del Padre.
Jesús acompaña siempre a los suyos en
este camino. No es solo individual sino comunitario. La muerte no interrumpe la
relación. Jesús los acompaña. Su amor se asocia al peregrino.
La obra de Jesús ha sido sólo un comienzo; el futuro reserva una
labor más extensa. El discípulo podrá hacer lo mismo que Jesús e
incluso más. Esto confirma que las señales hechas por Jesús no son irrepetibles
por extraordinarias; su carácter principal es ser símbolos
de la actividad que libera al hombre, ofreciéndole vida. Con estas
palabras da ánimo a los discípulos para el futuro trabajo; la tarea liberadora
puede ir adelante.
Los discípulos no están solos en su trabajo ni en su
camino, Jesús seguirá actuando con ellos. A través de él,
el amor del Padre, su gloria, seguirá
manifestándose en la ayuda a los discípulos para la misión.
La oración de la comunidad expresa su vinculación a Jesús. Se realiza desde la realidad
de la unión con él, pidiendo fuerza para realizar su obra.
Si me amáis,
guardaréis mis mandamientos. El amor de Jesús es condición para vivir
según sus mandamientos. La relación
de Jesús y sus discípulos se manifiesta en la adhesión personal a Jesús que
culmina en el amor. Se trata de una relación de amor. Y como en toda relación,
se derivan unos mandamientos: surgen de la fuerza interior del Espíritu. Son
superación de los de la ley antigua. No se enumeran ni se formulan, son la
respuesta del amor del hombre a cada circunstancia. Son traducción del único
mandamiento, Jn 13,34: os doy un
mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, también
vosotros amaos unos a otros. No se trata de prescripciones morales. Mejor
que mandamientos habría que traducirlo por “mis palabras”. La palabra se
refiere a toda la actividad reveladora. Juan continúa en la tradición bíblica
en la que ley es ante todo revelación/manifestación de Dios que conduce a la
vida.
Jesús ejercer una función de mediador
ante el Padre para la comunicación del Espíritu a los suyos. El verbo está en
futuro, pediré. La comunidad recibe
el Espíritu solamente a través de Jesús.
El término Paráclito quiere decir defensor, valedor,el que ayuda en cualquier
circunstancia. En concreto, en la comunidad de Jesús tienen un doble papel:
dentro de la comunidad, mantiene vivo e interpreta el mensaje de Jesús;
respecto al mundo (orden del mundo), da seguridad a los discípulos y es el guía
interpretando los acontecimientos. Otro
Paráclito:mientras Jesús ha estado con los discípulos, les ha enseñado y
protegido, les ha acompañado. Desde ahora será el Espíritu el que enseñe y
proteja, por eso el v. 18.
Ese Paráclito
es el Espíritu de la verdad. Él
es la verdad, yo soy la Verdad y la
comunica. Esta verdad pone en conexión con la vida, con el amor, con la
libertad, pues la verdad hace libres.
Es la Verdad sobre Dios, pues manifiesta el amor de Dios; y es la verdad sobre
el hombre, pues revela la plenitud del ser humano, le hace posible conocer la
salvación que Dios quiere para él.
Pero el
mundo no puede recibirlo. Porque el mundo es el orden injusto, es lo
contrario a Dios. Promueve la muerte, la injustica, la marginación. No pude
reconocer ni aceptar el Espíritu de la verdad pues la mentira/muerte es
incompatible con la vida.
Los discípulos tienen la experiencia del
Espíritu, tienen la presencia de Jesús, en quien habita el Padre. Y esa
experiencia será mayor con el Espíritu que Jesús les promete.
No os dejaré huérfanos, volveré a
vosotros. Huérfanos. Este
término tiene connotaciones con el AT. El huérfano está bajo el poder de los
poderosos, sobre el que se comete las mayores injusticias, no pertenece a
nadie, está indefenso. Jesús no los deja indefensos ni huérfanos a pesar de la
ausencia de su presencia física. Su ausencia no es definitiva. Es Presencia no
física. Es Presencia espiritual, solo se descubre desde los “ojos de la fe”. El orden injusto no lo puede reconocer, no cree, vive en las tinieblas, no
acepta la luz.
La muerte no pude con la Vida, la
falsedad con la Verdad, las tiniebla con la Luz. Más allá de la muerte Jesús
vive. Las palabras de Jesús se refieren
al día en que, aunque Jesús desaparezca físicamente, se hará presente en la
comunidad. El Espíritu que procede del Padre y que Jesús comunica a los
discípulos, le da a conocer que Él y el Padre que son uno.
Se constituye así una forma de vida
donde el centro es el amor: la comunidad identificada con Jesús y a través de
él con el Padre. En ella y a través de ella se ejerce la acción salvadora de
Dios en la humanidad.
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