VI SEMANA PASCUADOMINGO
Juan
14,15-21
En
aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
15Si
me amáis, guardaréis mis mandamientos. 16Y yo le pediré al Padre que
os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, 17el Espíritu
de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce;
vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. 18No
os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
19Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. 20Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. 21El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.
19Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. 20Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. 21El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.
COMENTARIO
15Si
me amáis, guardaréis mis mandamientos.
El amor de Jesús es condición para vivir según sus mandamientos. La relación de Jesús y sus
discípulos se manifiesta en la adhesión personal a Jesús que culmina en el
amor. Se trata de una relación de amor. Y como de toda relación, se derivan
unos mandamientos: surgen de la fuerza interior del Espíritu. Son superación de
los mandamientos de la ley antigua. No se enumeran ni se formulan, son la
respuesta del amor del hombre a cada circunstancia. Son traducción del único
mandamiento: os doy un mandamiento nuevo:
que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, también vosotros amaos
unos a otros(Jn 13,34). No se trata de prescripciones morales. Mejor que
mandamientos habría que traducirlo por “mis palabras”. La palabra se refiere a
toda la actividad reveladora. El evangelista continúa en la tradición bíblica
en la que ley es revelación/manifestación de Dios, que conduce a la vida.
16Y
yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, 17el
Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo
conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en
vosotros.
Jesús ejerce la función de mediador ante el Padre
para la comunicación del Espíritu a los suyos. El verbo está en futuro, pediré. La comunidad recibe el Espíritu
solamente a través de Jesús. Mientras Jesús ha estado con los discípulos, les
ha enseñado y protegido, les ha acompañado. Desde ahora será el Espíritu el que
enseñe y proteja, por eso el v. 18.
El término Paráclito
quiere decir defensor, valedor,el que ayuda en cualquier circunstancia. En
concreto, en la comunidad de Jesús tiene un doble papel:
·
Dentro de la comunidad, mantiene vivo e interpreta
el mensaje de Jesús.
·
Respecto al mundo, da seguridad a los discípulos y
es el guía interpretando los acontecimientos.
Ese Paráclito es el Espíritu de la verdad. Él es la
verdad, yo soy la Verdad,y la
comunica. Esta verdad pone en conexión con la vida, con la libertad, pues la verdad hace libres. Es la verdad
sobre Dios, manifiesta el amor de Dios; y es la verdad sobre el hombre, revela
la plenitud del ser humano, le hace posible conocer la salvación que Dios
quiere para él.
Pero el mundo
no puede recibirlo. Porque el mundo es el orden injusto, es lo contrario a
Dios. Promueve la muerte, la injustica y la marginación. No pude reconocer ni
aceptar el Espíritu de la verdad pues la mentira/muerte es incompatible con la
vida.
Los discípulos tienen experiencia del Espíritu, gozan
de la presencia de Jesús en quien habita el Padre. Y esa experiencia será mayor
con el Espíritu que Jesús les promete.
18No
os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. 19Dentro de poco el mundo
no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. 20Entonces
sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. 21El
que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será
amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.
Huérfanos. Este término tiene connotaciones del AT. El
huérfano está bajo el poder de los poderosos, sometidos a lainjusticia, no
pertenece a nadie.
Jesús no deja indefensos ni huérfanos a los
discípulos, a pesar de la ausencia de su presencia física. Su ausencia no es
definitiva. Es Presencia no física. Es Presencia espiritual, solo se descubre
desde los “ojos de la fe”.
El mundo, el orden injusto, no lo puede reconocer, no cree, vive en las tinieblas, no
acepta la luz.
La muerte no pude con la Vida, la falsedad con la
Verdad, las tinieblas con la Luz. Jesús vive más allá de la muerte. Sus palabras
se refieren al día en que, a pesar de que desaparezca físicamente, se hará
presente en la comunidad. El Espíritu que procede del Padre y que Jesús
comunica a los discípulos, le da a conocer que él y el Padre son uno.
Se constituye así una forma de vida donde el centro
es el amor: la comunidad identificada con Jesús y a través de él con el Padre.
En ella y a través de ella se ejerce la acción salvadora de Dios en la
humanidad.
De la relación de Jesús con el Padre, se deriva la
relación en la comunidad de los seguidores. La actividad a favor del ser humano
es lo único que posibilita el amor a Jesús, el único criterio para vivir una
verdadera existencia. El amor consiste en vivir los mismos valores que Jesús.
La experiencia cristiana va unida a guardar
los mandamientos, a vivir de la palabra de Jesús. Lo que nos hace hijos/as
del Padre es amar al estilo de Jesús. Jesús nos ve como hermanos. El ser humano
se convierte en el santuario donde Dios habita y se manifiesta.
PARA ORAR
Te invito a
decir:
Creo en el
Espíritu de Dios que habita en todos los seres.
Sí, cree en
el Espíritu Santo de Dios que movió a Jesús.
Él mora en
lo más profundo de ti, y tú moras en él.
Aunque tú no
aciertes a acogerle,
él siempre
te acoge,
te comprende
y te cobija
dulcemente, como una madre.
Cree en el
Espíritu de Dios
que es el
alma de Jesús,
el alma de
cada comunidad cristiana,
el alma del
mundo,
el alma de
nuestra alma,
el alma de
cada criatura.
Cree en el
Espíritu de Dios que sigue creando el mundo
hasta
hacerlo Templo de Dios.
¡Siéntete
acompañado/a por el Espíritu consolador de Dios!
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